21 mar 2013

EL SINDROME DE DOWN




Miguel Molina Díaz


Alex es mi mejor amigo en todo el mundo. Es, además, uno de mis primeros recuerdos de la infancia. En esa época me sorprendía que, siendo un niño igual a mí, fuera mucho más grande y más fuerte (me lleva con algunos años). Eso era una ventaja puesto que junto a él me sentía poderoso y nadie se atrevía a molestarme.

El 21 de Marzo se conmemoró el Día Mundial del Síndrome de Down. Muy temprano en la mañana le dije: ¡Alex, felicidades, hoy es tu día! Después de sonreírme me preguntó: ¿Por qué? Procedí a explicarle que era el día de todos los niños especiales como él y se alegró mucho. Me dijo que no quisiera que el Presidente lo llame a felicitar pero si le gustaría una llamada del Papa Francisco. Ninguno de los dos lo hizo.

Siempre fue una promesa deportiva. Cuando hacía atletismo participó en las Olimpiadas Especiales. Recuerdo una competencia en la que les llevaba larga ventaja a sus contrincantes. Cerca de llegar a la meta se paró. No quiso pasar hasta que sus amigos lo alcanzaran. Se conformó con un honroso 3er. lugar. Y no le importó perderse la ocasión de ser campeón porque para él siempre la amistad ha sido más importante. Ahora, precisamente, esta empeñado en preguntar cómo será su cumpleaños el próximo 19 de abril, quiere invitar a mucha gente.

Después de ese debut y despedida en el atletismo se dedicó a otras actividades. Llegó a ganar medallas panamericanas de natación en las categorías de 25 y 50 metros. Se graduó de agricultor con honores e incursionó en las manualidades. Una de sus más gratas experiencias fue formar parte de la Orquesta Sinamune del maestro Edgar Palacios. Siempre ha sido el orgullo de la familia.

Pienso en todos los chicos y chicas que tienen el Sindrome de Down y me pregunto si el mundo ha comprendido el privilegio que es tener a esos ángeles entre nosotros. No importa que pase el tiempo, mi tío Alex siempre será mi mejor amigo. Es muy duro pensar en el futuro de estos chicos. Requieren de muchos cuidados. Por lo menos en el caso de Alex sé que nada le hará falta. Nos tenemos mutuamente.

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