5 abr 2008

DIOS EN EL PREAMBULO














Después de haber recorrido Ciudad Alfaro y de respirar el aire que oxigenó a los Montoneros de la Revolución Liberal hace más de un siglo, entiendo lo paradójico que resultaría no respetar los principios del laicismo en la Constitución de Montecristi. En los últimos días hemos entrado a discutir la disyuntiva de invocar la protección de dios o no hacerlo en el preámbulo de la nueva constitución. Frente a esta discusión muchos nos resguardamos en el concepto de Estado Laico y otros por el contrario afirman que el 90% de los ecuatorianos son de creencias cristianas. Por supuesto que la laicidad del Estado no depende únicamente del preámbulo, sino de cada uno de los articulados que conformen la carta magna. Sin embargo es importante analizar el tema sin los dogmas de los conservadores religiosos o de la Conferencia Episcopal. Si bien es cierto que la gran mayoría de los ecuatorianos son devotos a Dios, también existe una minoría atea. ¿Acaso la constitución, que es la ley de leyes, no es también para ellos? Por otro lado existen minorías que siendo religiosas no creen en el Dios Cristiano, porque profesan otras religiones, a las que debemos sumar las de grupos aborígenes que veneran varios dioses paganos. Entonces hablemos de neutralidad, un estado que no se inclina a favor de ninguna creencia religiosa y que respeta la libertad de culto de todos los ciudadanos. Además es el pueblo ecuatoriano el que como soberano proclamará el pacto social en la futura ley suprema, no Dios como se creía en los tiempos de Moisés. Me asusta pensar que nuestro nivel de debate haya caído tan bajo para que personas y sectores conservadores amenacen con NO aprobar la nueva constitución si no se incluye la mención a la divinidad. El verdadero debate constitucional se debe centrar en temas de mayor valor como derechos fundamentales, descentralización, organización del estado u organismos de control, más no en lo que diga en el preámbulo. (que no es normativo) Y juzgando todo el contenido debemos decidir nuestro apoyo al texto constitucional, porque incluso la Iglesia en el Concilio Vaticano II acepta su separación con el Estado.

Miguel Molina Díaz
mikmolina@yahoo.com
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Quito

1 comentario:

Ruptura Chulla dijo...

Este artículo es muy interesante y reflexivo para entender el estado laico y el debate en el país.

David Lennon