3 feb 2011

EL DESAFÍO DEL FENÓMENO LITERARIO


Miguel Molina Díaz

¿Cuál es el rol de la literatura y la poesía, ahora, en los albores del siglo XXI? ¿Sigue siendo su objetivo principal cambiar los esquemas de la sociedad? Para los jóvenes protagonistas del legendario Mayo Francés de 1968, la literatura significó la esencia de una jornada revolucionaria que se expandió alrededor del mundo y que, según Jorgenrique Adoum, testigo presencial de ese momento en la historia, estuvo basada en postulados poéticos: “¡Corre, camarada, que lo viejo te persigue!” “¡El Estado es cada uno de nosotros!” “¡Seamos realistas, exijamos lo imposible!” “¡L'Imagination au pouvoir!” Es decir, el espíritu que motivaba las protestas contra el orden establecido se expresaba por medio de la metáfora, y de este modo, los versos, como elementos literarios, caracterizaron un activismo político profundo y radical que denunció las perversiones de la sociedad del siglo XX.

Una vez iniciado el siglo XXI, la humanidad existe en una época insólita, en donde el tiempo y el espacio pierden sus concepciones ortodoxas, frente a la llamada Era Digital que revolucionó la vida de hombres y mujeres, sus formas de relacionarse, el acceso a información y conocimiento, en otras palabras, todo lo relacionado al ser humano: la política, la economía, la cultura…, etc. ¿Resistirá la literatura a las nuevas características de esta sociedad mundial incipiente? ¡Claro que sí! La desaparición del libro es un mito tan absurdo como la teoría de aquellos que piensan que el fenómeno literario, a diferencia de los siglos pasados, ya no tiene como objetivo principal cambiar los esquemas de las sociedades humanas. Evidentemente los creadores literarios, ya no están tan estrictamente ligados a ideologías, partidos o revoluciones, como por ejemplo durante la Guerra Fría, pero es innegable que la literatura sigue siendo una herramienta fundamental e indispensable en la construcción artística, política, cultural e intelectual de las estructuras sociales que precisamente en este siglo se encuentran en un proceso de evolución, replanteo, redefinición, sin precedentes.

Sin lugar a dudas, los desafíos de la literatura para continuar emancipando al género humano, concebido ahora como parte integral de la naturaleza, cobran dimensiones gigantes en este tiempo de cuestionamientos. La humanidad entera y la literatura como manifestación del pensamiento y su poder, tendrán que ir rompiendo sus paradigmas, prejuicios y estereotipos para conquistar derechos y libertades inminentes: el reconocimiento jurídico de la autonomía de la mujer para tomar decisiones libres sobre su cuerpo y sobre su salud sexual y reproductiva, el respeto de los derechos e inclusión en la sociedad de los GLBTTs, mecanismos para el cuidado y conservación del medio ambiente y la protección de los animales, la eliminación de la discriminación en todas sus formas e incluso la abolición mundial de la pena de muerte; todos elementos que, junto a otros objetivos paradigmáticos, coadyuvarán a construir una nueva noción -¿comprensión conceptual?- de justicia social y democracia.


*Aula Magna - Publicación Mensual de la Universidad San Francisco de Quito

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