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25 oct 2008

CARTA A UN TODO LLAMADO ECUADOR



















Bar Harbor - Maine, 28 de Septiembre del 2008

Querido Ecuador:

Hoy, 28 de septiembre del 2008, a las 11:03 de la noche, siento la imperiosa necesidad de escribir esta carta para expresar una emoción que me desborda, luego de la intensidad de la jornada vivida hoy. Pasaron 178 años desde aquel remoto 13 de mayo de 1830, cuando los conspiradores que traicionaron a Bolívar decidieron fundar el Ecuador. Creo que es oportuno – por no decir indispensable - resumir lo que han sido décadas dedicadas a descubrir el enigma de la nacionalidad ecuatoriana. Casi un siglo después, el primer hombre a quien se le ocurrió que Ecuador podría ser un país, terminó quemado y arrastrado por conservadores mojigatos en las calles de Quito. A pesar de ese precedente nefasto, la búsqueda de nuevos significados y contenidos se ha vuelto urgente. Por eso hoy amanecemos en un país distinto.

¡GANAMOS! Claro que lo hicimos. Con el esfuerzo de mucha gente y de muchos sectores. Ganamos con un amplio margen a pesar de la campaña de miedos y temores de una parte minúscula y elitista de las iglesias Católica y Evangélica que, junto a políticos oportunistas despertaron cucos garcianos para dizque darnos lecciones de moral. También ganamos a pesar de los medios de comunicación que demostraron una oposición dogmática al proyecto constitucional; poco o nada influyó el pronunciamiento de Carlos Vera en la decisión de la gente, puesto que el porcentaje de votos nulos es irrisorio. Sobretodo, ganamos a pesar del “establishment” y sus representantes caducos, quienes usaron los más bajos pretextos para convencer a los electores de que la nueva Constitución es abortista, hiperpresidencialista, chavista y hasta “pachamamista”. Sin embargo, a ellos les debemos mucho: si no fuera por gente como Blasco Peñaherrera Padilla, por citar un ejemplo, no nos habríamos dado cuenta de la calidad humana de quienes dicen defender el Estado de derecho y la institucionalidad, cuando lo que defienden son sus intereses personalísimos. Lo pongo a él como referente del pasado, ex vicepresidente de “todos” los ecuatorianos, abogado defensor de multinacionales en desmedro del país, y que, además, declaró que los adolescentes somos mentalmente incapaces (yo tengo 16 años) para ejercer el sufragio. Perdón, ¿no fue durante ese régimen que se produjo el caso Restrepo? En fin, podría seguir con incontables ejemplos de defensores del “establishment”, como el coronel demagogo que exhortaba al voto por el NO, y que seguramente es el as que ese “establishment” tenía bajo la manga. Son ejemplos que nos demuestran que estamos en la línea correcta.

Pero lo de hoy, más allá de ser una Victoria aplastante, nos tiene que conducir a comprender que, como pocas veces en la Historia, la gran mayoría del pueblo nos otorgó a los que estamos por el cambio, la responsabilidad de demostrar que el Ecuador que comienza hoy es un país diferente. Difícil tarea como para dejarla únicamente en los hombros de Correa. Que nadie se haga el quite porque el cambio comienza, primero, en creer que es posible y, segundo, en comenzar a trabajarlo. Y es que hace un poco más de 3 años, cuando el cardiólogo frustró nuestro deseo de que se fueran todos, parecía imposible que un proceso constituyente de tal magnitud se realizara con legitimidad. Eso si, le debemos al liderazgo de Correa la viabilización de la gran tarea de concretar un cambio clamado durante tantas décadas de denigración republicana. Definitivamente, el Ecuador del siglo XXI es uno
que vence y construye.

Por hoy, solo por hoy, de la partidocracia solo quedan cenizas fétidas, que no alcanzan a borrar las pruebas de todos los abusos que cometieron. Este 28 de septiembre es la culminación de una parte fundamental del proceso de cambio: establecer reglas de juego más justas y democráticas. Sin embargo, ahora comienza otra etapa incluso más difícil, que es construir el gran Estado Constitucional de Derechos y Justicia con la Nueva Constitución y, sobretodo, demostrar que ésta es el primer paso a un cambio radical y profundo que tiene como objetivo el verdadero bienestar de la sociedad ecuatoriana.

Eso es todo, es la 1:14am del 29 de septiembre del 2008, y muchísimas ideas se me han escapado antes de ser plasmadas en esta carta que va dirigida a un Todo, llamado Ecuador, del cual me siento orgulloso se ser parte. No cabe duda que hoy demostramos nuestra capacidad de emprender y escribir nuestra propia historia sin la necesidad de que vacas sagradas de apellidos notables nos dicten el destino de nuestros días. Siento la aurora de una madrugada lejos de mi patria, entre las hojas rojizas de los arboles otoñales, y no puedo, ni debo, terminar de escribir esta carta sin expresar mi agradecimiento profundo y eterno a todos los adultos que votaron por el Si – entre ellos a Rafael Correa – porque me demostraron que es posible seguir siendo joven por siempre y nunca perder la capacidad de transgresión y asombro.

Como diría Neruda “a lo lejos alguien canta, a lo lejos…” porque estoy seguro que los 270 mil kilómetros cuadrados de patria altiva y soberana están de fiesta, y que pronto regresaré al nuevo Ecuador, aquél que siempre soñé, pero con el compromiso profundo de continuar luchando por este proceso de RUPTURA de esquemas y construcción de bienestar, porque repito, esto es solo el inicio.

Un abrazo,

Miguel Molina Diaz
Bar Harbor - Maine

24 jun 2008

ALBERTO ACOSTA

Por: Miguel Molina Díaz















“En la vida no debemos aspirar a ser importantes, sino a ser útiles.” Decía Alberto Acosta en una entrevista más o menos reciente. La crisis política que vivimos llegó a tal magnitud que el presidente de la Asamblea decidió presentar su renuncia irrevocable, aduciendo que la cúpula de Alianza País exigía una dirigencia que entregue la nueva constitución hasta el 26 de julio. Los principios extremadamente democráticos de Alberto Acosta, le impidieron viabilizar un proceso al apuro y sin el debido análisis. No quisiera profundizar en los hechos y las circunstancias que han tenido como resultado la renuncia de Acosta, sino más bien, me referiré al personaje, que debo confesar, se ganó todo mi respeto. Resulta penoso pensar que el economista Acosta dejó de ser el titular de la Constituyente, y eso era algo que me llenaba de orgullo. Sin embargo las crisis son para superarlas y a fortalecer nuestro proyecto político y constitucional, es a lo que se dedicará el asambleísta Acosta de ahora en adelante. No puedo ni debo dejar de esgrimir mi admiración profunda a quién presidió la Asamblea Constituyente de Montecristi con la mayor transparencia, eficiencia, patriotismo y dedicación. “Nada para nosotros y todo para la patria” eran las palabras de Alberto Acosta cuando anunciaba su renuncia, citando a Eloy Alfaro. Y es que el presidente saliente de la Asamblea es un hombre que dice lo que piensa y hace lo que dice, una persona que está convencida de sus principios y que practica lo que predica. Siempre recordaré a Alberto como alguien quién vivió apasionadamente por su país. ¡De eso que no haya la menor duda! Sus dotes de estadista y demócrata son incuestionables y se reafirman ahora, cuando decide retirarse para dar paso a una presidencia que pueda responderle al país, con mayor prontitud, en su expectativa de cambio. Amén de las diferencias que haya tenido con sus compañeros de partido, estoy seguro que para Alberto Acosta los intereses de su patria siempre estarán por encima. Así lo ha demostrado. Podemos estar seguros de que el ecologista Acosta mañana no estará haciendo teatro con la oposición, o fraguando la campaña por el NO, sino seguirá en la Asamblea, con la responsabilidad de siempre, realizando sus valiosos aportes a la nueva constitución del país, porque eso es lo que el pueblo le encomendó. Él no es un politiquero. Así que por la inmensidad de lo anterior, tan solo resta decir gracias, muchas, grandes, eternas y por siempre gracias a un ecuatoriano para quién solo tengo palabras de admiración y agradecimiento.

miguelmolinad@gmail.com
C.I.. 171799013-7

30 may 2008

ESCUELA DE LÍDERES ECUADOR SOBRE DEBATE DE ASAMBLEA CONSTITUYENTE












“No hagas pequeños planes, no tienen la magia que remueve la sangre de los hombres.”

La Escuela de Lideres Ecuador es una organización juvenil dedicada a formar jóvenes y fortalecer nuestra participación como miembros activos de la sociedad, para lo cual guiamos nuestro trabajo por 4 ejes fundamentales: Prevención de Conductas de Riesgo en la Adolescencia, Cultura de No Violencia, Cuidado del Medio Ambiente e Identidad Nacional.

Conscientes de que la Asamblea Nacional Constituyente se encuentra tratando en el Capitulo de Derechos Políticos la posibilidad de establecer el Voto Facultativo para los adolescentes de 16 y 17 años de edad, expresamos nuestra adhesión y respaldo a esta propuesta. Consideramos que es un incentivo para que asumamos desde temprano nuestra responsabilidad ciudadana y nos involucremos políticamente con nuestro país. También es importante reivindicar que las futuras decisiones se tomarían contando con el aporte de los adolescentes que nos sintamos capaces de ejercer nuestro derecho al sufragio, lo cual significa procesos electorales más incluyentes, donde las propuestas abarquen nuestros temas. Por lo cual rechazamos enérgicamente todas las aseveraciones que vayan en el sentido de poner en duda nuestra capacidad ética de ejercer el sufragio.

En el ámbito de nuestro 4to. eje de trabajo, la Identidad Nacional, sabemos que como jóvenes, tenemos una responsabilidad con nuestro país, conocemos y amamos al Ecuador, porque no se ama lo que no se conoce y no se lucha por lo que no se ama. Por tanto, aseveramos que uno de los avances más importantes de la Asamblea del 98 fue reconocer a los jóvenes como sujetos de derecho en lugar de objetos de protección. Sabemos que aún falta mucho para garantizar nuestra participación ciudadana.

Por tanto exigimos de la Asamblea Constituyente la ratificación y progresividad de los derechos ya existentes, la posibilidad de que los jóvenes crezcamos y nos desarrollarnos en espacios públicos seguros, y la garantía de una vida digna, libre de violencia y discriminación, en donde podamos contar con alimentación, educación y salud de calidad.

Confiamos que en este momento histórico se establecerán nuevas y mejores normas de convivencia entre los jóvenes y la sociedad que nos rodea. Además invitamos a toda la juventud a demostrar que somos capaces de aportar con propuestas validas y responsables, y sobretodo a sumarnos a este proceso constituyente, para contribuir en la construcción de una sociedad más humana, justa y equitativa.

ESCUELA DE LIDERES ECUADOR

14 abr 2008

Velasco Ibarra sobre el Nombre de Dios en la Constitución



A Propósito del debate sobre invocar la protección de Dios en la Constitución de Montecristi encontré un artículo de Velasco Ibarra que si no fuera por la fecha de publicación parecería que está redactado para nuestros días, como que el tiempo se hubiera quedado quieto en algún momento de la historia del país. Con esto podemos ver como se discutía en la Asamblea Constituyente de 1928, y como hemos sido incapaces de superar ese debate.

Miguel Molina Díaz


Por: José María Velasco Ibarra

¿El nombre de Dios o el espíritu de Dios?

Limite la Asamblea de 1.928 el poder de los gobernantes; otórgueles el poder indispensable para servir y no más; organice la responsabilidad de los administradores, y habrá infundido a su obra el espíritu de Dios.

Se ha discutido detenidamente para saber si convenía encabezar la nueva Constitución que expedirá la Asamblea de 1.928, invocando el nombre de Dios. No valía la pena enardecerse por este asunto. Desde que el Estado se compone de ciudadanos y no de fieles o de creyentes, basta que haya una ínfima minoría de ciudadanos sin religión, para que el Estado deba ser neutral, completamente neutral, lealmente neutral. Una constitución no es un pacto de sociedad, pero sí es uno como pacto de tranquila y jurídica convivencia política. En una constitución se ha de hacer constar el mínimum de exigencias para una convivencia política humana, racional, tranquila. Respecto a religión: hay que dejar a las religiones honradas en paz, al amparo del derecho común. No hacen falta declaraciones de fe. La fe sólo merece respeto en cuanto es expresión sincera del anhelo individual. En asuntos de fe, la imposición de una mayoría no vale, es injusta, es inútil.

Lo que se debería procurar es que en la décima tercera Constitución del Ecuador, reine el espíritu de Dios, y, sobre todo, que en los hábitos políticos y constitucionales domine e impere el espíritu de Dios. La raza española, heroica, progresista, generosa, entre otros graves defectos, tuvo y tiene éste: gusta mucho de la ceremonia, del ritualismo, de la declaración verbal; se descuida, mientras tanto, de la adaptación de la vida a la norma religiosa. Exagerados en el ritualismo, los conquistadores españoles no vacilaban un instante ante la matanza y la dominación y la injusticia. Contrasta con la raza española la anglo-sajona. El anglo- sajón es menos ritualista, pero es más práctico en su vida religiosa.

El espíritu de Dios, que debe penetrar en la nueva Constitución del Ecuador, es un espíritu de igualdad. Los hombres son iguales todos ante el deber, ante la obligación de servir. Nada más injusto que un hombre o algunos hombres se eleven sobre el resto de sus semejantes reclamando imperio, prerrogativas, la facultad de disponer de personas y de cosas, anhelosos de dominación, de majestad, de orgullo. Limite la Asamblea de 1.928 el poder de los gobernantes; otórgueles el poder indispensable para servir y no más; organice la responsabilidad de los administradores, y habrá infundido a su obra el espíritu de Dios. "Los príncipes de los paganos les dominan e imperan sobre ellos: entre vosotros no sea así; el que sea mayor sirva a los demás". Hé aquí el espíritu de Dios; hé aquí lo que interesa. El poder ejecutivo es un servicio, un deber de servir, no es un título para distinciones, privilegios, facultades injustas.

El espíritu de Dios es un espíritu de justicia y libertad, porque es espíritu de amor. Cuando se ama y se respeta al hombre, no se le oprime, no se le fastidia, no se le desconocen sus tendencias naturales, sus afanes legítimos, sus iniciativas, sus facultades de espontaneidad, de invención. La Asamblea de 1.928 garantice debidamente los derechos del hombre. No se contente con repetir su declaración; estudie la forma de hacerlos eficaces en la vida, y habrá infundido en su obra espíritu divino. Un hombre no tiene por qué inclinarse ante otro hombre. El hombre sólo es subordinado del Creador y sólo debe sometimiento a las instituciones necesarias para cumplir el deber. La arbitrariedad, el esplendor, la suficiencia, la soberbia de Richelieu, de Luis XIV, de Bismark, de Guillermo II y de los tiranuelos de todo el mundo, son las enfermedades, las anomalías del Estado, que, de tiempo en tiempo, se encarga de eliminarlas el bisturí democrático. Sigo fiel al ideal democrático: libertad, igualdad y fraternidad.

En el proyecto de nueva Constitución -tan lleno de inconvenientes, de errores, sin alma propia, síntesis de imitaciones y recuerdos librescos- se reserva a la Corte Suprema la facultad de decidir acerca de la inconstitucionalida d de las leyes y se le confiere el poder de anular los decretos y reglamentos inconstitucionales o ilegales. Hé aquí una muy buena cosa, siempre que la Asamblea determine el procedimiento para la efectividad de estas instituciones magníficas. Si sólo se declara el principio, nada se ha hecho y continuará la dictadura congresil -y lo que es peor- la dictadura del Ejecutivo y de los Reglamentos del Ejecutivo. La Constitución de 1.907, de tan liberal espíritu, creó la injusticia de la ley y la injusticia del Reglamento.

So pretexto del bien público, de sanidad, de innovaciones, el derecho individual podía ser atropellado, era atropellado por el Ejecutivo. Establezca la Asamblea de 1.928 la inviolabilidad del derecho individual y su armonía con lo que impone la solidaridad, la interdependencia humana y habrá realizado obra digna de aplauso y agradecimiento.

Pero, no sólo se ha de defender al individuo contra el Estado legislador y reglamentador. No sólo se ha de poner al Poder Judicial -poder social y no político- entre los individuos y la tiranía, sino que además se ha de defender al ciudadano, al individuo contra el horrible poder administrativo, horrible cuando no existe la responsabilidad de los funcionarios, debidamente establecida. Más que de los poderes políticos, el ciudadano sufre de los tesoreros, colectores, recaudadores, agentes de orden y seguridad, empleados de toda especie, grado y condición. En Francia toda medida administrativa tomada por un funcionario incompetente, o tomada en contra de la ley, o sin formalidades legales, o aun en contra del objeto de la ley, puede ser atacada por exceso de poder ante el Consejo de Estado. En el Ecuador tuvimos el recurso administrativo ante el Consejo de Estado contra cualquier resolución o acto administrativo que lesionara derechos particulares. El Consejo de Estado desde 1.922 estableció una muy sesuda jurisprudencia al respecto. Organice la Asamblea este recurso, dé las normas del procedimiento adecuado; establezca la responsabilidad personal de los empleados cuando se trate de falta personal de ellos; cree los contrapesos necesarios para evitar los impulsos de la injusticia, del mando, de la dominación; procure que las leyes sean obra de meditación, de reposo, de sabiduría; preocúpese con el problema de la educación, con elevar la mentalidad de las gentes, su racionalidad, su productividad moral, intelectual y económica, y realizará obra laudable, obra digna de ser el contraste de un período de imposición y dictadura.

La democracia es el único gobierno verdaderamente digno de hombres, verdaderamente fuerte y duradero, porque en todos se apoya y con todos cuenta; verdaderamente sabio, porque estimula el saber de todos y tiene en cuenta el parecer de quienes pueden darlo. Pero, ¿qué democracia cabe si las gentes son ignorantes, desleales, indiferentes a la verdad, hostiles a la verdad, incapaces de organizar, de emprender, de asociarse, de amar, de sacrificarse? No pensemos en preconizar las dictaduras mientras las gentes sean ignorantes, desleales y malas. El remedio en este momento de la historia es peor que el mal. Pero sí pensemos en educar y en dejar que las gentes se eduquen. Recuerde la Asamblea que la escuela primaria es base de nacionalidad y columna de la Patria. El maestro de escuela es el formador de las almas que amarán el derecho, que descubrirán la verdad, que favorecerán al débil, que lucharán contra la pobreza, la enfermedad y la naturaleza indolente.

Sin ánimo de contradecir las opiniones emitidas en distinto sentido, creo que si la Asamblea organiza un verdadero Estado de derecho, sometido a las normas de derecho y de justicia, y si fomenta eficientemente la educación popular, formulando iniciativas que el Gobierno debe obedecer, habrá realizado la labor impuesta por la relatividad del medio y del momento y habrá hecho bastante. Después se hará todo lo demás.

** Artículo publicado el 15 de diciembre de 1928, bajo el seudónimo de "Labriolle", en su columna del Diario "El Comercio" de Quito.

6 abr 2008

LA ASAMBLEA DE MONTECRISTI SI TRABAJA!!!


Miguel Molina Díaz

A los 4 meses desde que se instalo la Asamblea Constituyente se cuestiona su gestión argumentando que no se encuentra trabajando. Esa es la versión reducida de políticos que perdieron las elecciones para asambleístas y de medios de comunicación sensacionalistas que privilegian los escándalos frente al trabajo serio. La manera que encontré para informarme de manera veraz sobre la forma en que se está decidiendo el futuro del país, fue asistiendo en persona a Ciudad Alfaro y ver con mis propios ojos el trabajo constituyente. Para sorpresa de muchos – incluso para la mía – descubrí una realidad lejana a lo que nosotros conocemos desde nuestros hogares. En primer lugar me encontré con asambleístas que lejos de sufrir delirios de grandeza, explotan al máximo su capacidad de trabajo. Tuve la oportunidad de pasearme por las Mesas Constituyentes, donde nuevamente encontré a los asambleístas tratando y analizando proyectos y propuestas que conformaran a su tiempo la nueva constitución. Comprobé que no hay un texto pre-fabricado para aprobarse en paquete. Estuve con el presidente Acosta y corroboré que es digno del prestigio que se le atribuye, por lo que me sentí orgulloso y bien representado en un estadista de su calidad y responsabilidad. Pero no solo fui testigo de una constituyente trabajando, sino también de que es posible – incluso siendo adolescente como yo – contribuir con ideas y sugerencias al trabajo de nuestros asambleístas. Entonces comprendí lo equivocadas que están aquellas voces llenas de pesimismo que en lugar de aportar con alternativas, critican y desprestigian a la asamblea. En Ciudad Alfaro se recibe a diario delegaciones de toda índole y de todo el país con propuestas y pedidos. Esto como prueba de que los ecuatorianos no han perdido la fe en el proceso de cambio. Incluso pase por un momento lleno de emoción cuando conocí al trabajador discapacitado de la Asamblea, un joven con Síndrome de Down que con su cariño y esfuerzo de todos los días alienta y contribuye con el trabajo de la constituyente. Debo advertir que por desgracia también conocí a los malos elementos de la Asamblea que valiéndose de ser minorías distorsionan y confunden a la opinión publica. Son aquellos que solo asisten a los plenos para salir en cámaras; los que mienten desmesuradamente que son agentes de inteligencia militar y sus acólitos de bancada que toleran el delito. Lo son también los que representar los intereses de bases extranjeras y en secreto fraguan el NO en el referéndum. Estoy hablando de los que mucho acusan y poco aportan, los teatreros que se retiran de las sesiones para deslegitimar la democracia en grotescas ruedas de prensa. Me refiero a los que defienden las viejas practicas de la política de tronchas y que son los mismos que nunca le apostaron al cambio a través de una Asamblea. Solo me resta decir gracias a los asambleístas de PAIS que están dando todo su ser a la causa común y me abrieron las puertas de Ciudad Alfaro.


http://asambleaconstituyente.gov.ec/boletines/la-asamblea-de-montecristi.do

5 abr 2008

DIOS EN EL PREAMBULO














Después de haber recorrido Ciudad Alfaro y de respirar el aire que oxigenó a los Montoneros de la Revolución Liberal hace más de un siglo, entiendo lo paradójico que resultaría no respetar los principios del laicismo en la Constitución de Montecristi. En los últimos días hemos entrado a discutir la disyuntiva de invocar la protección de dios o no hacerlo en el preámbulo de la nueva constitución. Frente a esta discusión muchos nos resguardamos en el concepto de Estado Laico y otros por el contrario afirman que el 90% de los ecuatorianos son de creencias cristianas. Por supuesto que la laicidad del Estado no depende únicamente del preámbulo, sino de cada uno de los articulados que conformen la carta magna. Sin embargo es importante analizar el tema sin los dogmas de los conservadores religiosos o de la Conferencia Episcopal. Si bien es cierto que la gran mayoría de los ecuatorianos son devotos a Dios, también existe una minoría atea. ¿Acaso la constitución, que es la ley de leyes, no es también para ellos? Por otro lado existen minorías que siendo religiosas no creen en el Dios Cristiano, porque profesan otras religiones, a las que debemos sumar las de grupos aborígenes que veneran varios dioses paganos. Entonces hablemos de neutralidad, un estado que no se inclina a favor de ninguna creencia religiosa y que respeta la libertad de culto de todos los ciudadanos. Además es el pueblo ecuatoriano el que como soberano proclamará el pacto social en la futura ley suprema, no Dios como se creía en los tiempos de Moisés. Me asusta pensar que nuestro nivel de debate haya caído tan bajo para que personas y sectores conservadores amenacen con NO aprobar la nueva constitución si no se incluye la mención a la divinidad. El verdadero debate constitucional se debe centrar en temas de mayor valor como derechos fundamentales, descentralización, organización del estado u organismos de control, más no en lo que diga en el preámbulo. (que no es normativo) Y juzgando todo el contenido debemos decidir nuestro apoyo al texto constitucional, porque incluso la Iglesia en el Concilio Vaticano II acepta su separación con el Estado.

Miguel Molina Díaz
mikmolina@yahoo.com
C.I.: 171799013-7
Celular: 092748916
Quito

SOBERANÍA DEL CUERPO



















Ahora se habla de "Soberanía del Cuerpo." ¿Qué alcance tiene este término en nuestros días? ¿Acaso podemos hablar libremente sobre este tema sin reinventar escenarios sangrientos en clínicas clandestinas? Yo creo que sí, y que es urgente que lo hagamos. Como hombre, pienso que se nos ha reafirmado lo que ya sabíamos: que somos dueños de nuestro cuerpo y de nuestras vidas. Pero en la realidad de las mujeres encontramos un polémico debate que se centra en el aborto. ¡Como que en eso consistiera todo el debate de la soberanía del cuerpo! Sé de una mujer que sufría de cáncer y que decidió evitar su tratamiento de quimioterapia para no afectar el desarrollo del embrión que estaba gestando, lo cual constituye una actitud heroica sin precedentes. Pero, ¿debe el Estado obligar a todas las mujeres a convertirse en heroínas? En Latinoamérica, cada año se practican 4 millones de abortos. De éstos, el 20% de las mujeres debe ser hospitalizado por complicaciones causadas por los procedimientos clandestinos. No sé si podríamos llamar vida a la situación de aquellos niños no deseados que sufren el rechazo de sus madres quienes, por problemas inminentemente sociales, se quedan embarazadas y les toca asumir una maternidad prematura. No soy partidario de una cultura de muerte, pero hoy sabemos de delincuentes que alguna vez fueron hijos no deseados o hijos de madres adolescentes que fueron víctimas de un violador. Si hablamos de estado laico -lo cual es indispensable si el futuro se está decidiendo en la tierra de Don Eloy- debemos ser conscientes de que cada ser humano tiene la potestad de decidir sobre su destino y el Estado no puede regular el cuerpo y la sexualidad de las mujeres. De otro modo, no estaríamos reconociendo la capacidad ética que ellas tienen para tomar decisiones que repercutirán en sus vidas. Entendamos que la soberanía del cuerpo es un reto social y que debemos asumirlo para hablar de libertad, lo cual implica:¡Responsabilidad en nuestras vidas!

Miguel Molina Díaz
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