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15 abr 2008

FRUTOS DE LA CONSTITUYENTE



Miguel Molina Díaz

En primer lugar, quisiera agradecer al Semanario La Verdad de la ciudad de Machala por permitirme colaborar con un editorial semanal que, espero, sea un instrumento para las grandes reflexiones sociales, aquellas que tanta falta nos hacen. Estuve preguntándome cuál podría ser el tema de este artículo y, después de buscar, me di cuenta de que lo urgente y circunstancial es enfatizar el momento que vive el país. Por fin, la Asamblea Constituyente está demostrándonos el fruto de su trabajo. Ya se aprobaron los primeros articulados de la Carta Magna. Los 5 primeros se refieren a la soberanía, tema de imperante importancia. De hecho, es el Art. 5 el que define al Ecuador como territorio de Paz donde no se permiten bases militares extranjeras. ¡Ya era hora de que nosotros mismos nos reconozcamos como país soberano! También se aprobó un capítulo sobre los Derechos Fundamentales y allí se resalta el Principio de Igualdad en la Diversidad y No Discriminación que, además de ser radicalmente requerido en nuestros días, reivindica las luchas de las minorías hasta hace poco excluidas, como la de la Comunidad GLBTT. Además, se aprobó también la Ley Orgánica para la Recuperación del Uso de los Recursos Petroleros cuyos dos objetivos principales, según la asambleísta Maria Paula Romo, son: a) Eliminar un problema de rigidez fiscal que ha sido un limitante para la eficiencia del Estado y para el manejo transparente de sus ingresos. b) Establecer un nuevo procedimiento que produzca mayor y mejor control sobre el endeudamiento público. Esta ley resulta oportuna y, sobretodo, necesaria para poder trasparentar y optimizar el manejo presupuestario, definir que el destino de los recursos petroleros sea la inversión y recuperar el manejo de nuestra política económica, ¡lo cual era indispensable! A veces pareciera que a los casi 5 meses de Asamblea nos hemos olvidado del
Congreso de las componendas, donde nunca se hubiera aprobado una Ley como la mencionada. Con el objetivo de recuperar esa memoria perdida en algún momento de los 5 lustros vividos de cuasi-democracia, acepté el desafío de escribir en este prestigioso semanario y es eso a lo que dedicaré mi esfuerzo mientras mantenga este espacio que, anticipo, será de profunda reflexión.

*Semanario La Verdad de Machala

5 abr 2008

SOBERANÍA DEL CUERPO



















Ahora se habla de "Soberanía del Cuerpo." ¿Qué alcance tiene este término en nuestros días? ¿Acaso podemos hablar libremente sobre este tema sin reinventar escenarios sangrientos en clínicas clandestinas? Yo creo que sí, y que es urgente que lo hagamos. Como hombre, pienso que se nos ha reafirmado lo que ya sabíamos: que somos dueños de nuestro cuerpo y de nuestras vidas. Pero en la realidad de las mujeres encontramos un polémico debate que se centra en el aborto. ¡Como que en eso consistiera todo el debate de la soberanía del cuerpo! Sé de una mujer que sufría de cáncer y que decidió evitar su tratamiento de quimioterapia para no afectar el desarrollo del embrión que estaba gestando, lo cual constituye una actitud heroica sin precedentes. Pero, ¿debe el Estado obligar a todas las mujeres a convertirse en heroínas? En Latinoamérica, cada año se practican 4 millones de abortos. De éstos, el 20% de las mujeres debe ser hospitalizado por complicaciones causadas por los procedimientos clandestinos. No sé si podríamos llamar vida a la situación de aquellos niños no deseados que sufren el rechazo de sus madres quienes, por problemas inminentemente sociales, se quedan embarazadas y les toca asumir una maternidad prematura. No soy partidario de una cultura de muerte, pero hoy sabemos de delincuentes que alguna vez fueron hijos no deseados o hijos de madres adolescentes que fueron víctimas de un violador. Si hablamos de estado laico -lo cual es indispensable si el futuro se está decidiendo en la tierra de Don Eloy- debemos ser conscientes de que cada ser humano tiene la potestad de decidir sobre su destino y el Estado no puede regular el cuerpo y la sexualidad de las mujeres. De otro modo, no estaríamos reconociendo la capacidad ética que ellas tienen para tomar decisiones que repercutirán en sus vidas. Entendamos que la soberanía del cuerpo es un reto social y que debemos asumirlo para hablar de libertad, lo cual implica:¡Responsabilidad en nuestras vidas!

Miguel Molina Díaz
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