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27 oct 2010

DISCURSO SOBRE EL LIDERAZGO



¿Qué es el liderazgo? Considero que responder esa incógnita es uno de los retos con los que inicia este siglo pero creo también que la pregunta correcta debe ser: ¿Cuál es el liderazgo que buscamos y necesitamos en el siglo XXI? Sospecho que el tiempo en el que estamos viviendo y creciendo, se convierte en la época de la destrucción de los tabúes y ojala en la época del debate de los grandes temas. En pocos días ustedes elegirán a sus representantes estudiantiles y se conformará el Consejo de Alumnos, es importante que su voto responda la pregunta sobre cuál es el liderazgo que buscamos y necesitamos, no solo en el colegio sino en el país y en el mundo, para pensar en la democracia como la posibilidad de vivir en una sociedad donde podamos cumplir nuestros sueños y ser felices.

El liderazgo que se debe construir en el siglos XXI ya no es el de los personajes iluminados, salvadores, como Neo en la película Matrix, hábiles para todo como Indiana Jones, o simplemente los que dan efusivos discursos y frases celebres, de los que está llena nuestra historia. Más bien parece ser que el liderazgo de hoy debería ser un liderazgo colectivo, grupal e impersonal. Así como cambian los intereses de las personas, cambian las aspiraciones de las sociedades. El mundo actual surge en medio de palabras como iPod, reggaetón, facebook,... El liderazgo de hoy en día debe ir de la mano con nuestra realidad actual, debemos dejar de buscar líderes de masas y convertirnos en masas que lideren los grandes cambios que la humanidad requiere. Vemos entonces que los líderes no son más que facilitadores de procesos conjuntos, procesos con una visión amplia del mundo, del presente y del futuro, y son estos liderazgos los que deben asumir el desafío de terminar, en este siglo, con la discriminación en todas sus formas, liderazgos que se encarguen de cuidar el medio ambiente y la naturaleza, luchar contra el SIDA y la desinformación, lideres que se atrevan a hacer grandes planes, a escribir y que apuesten a la creación, que den vida a movimientos musicales para, como Lenon, imaginarnos que no hay nada por lo cual matar o morir, imaginarnos a toda la gente viviendo la vida en paz, si posesiones, codicia o hambre. Es posible que para respondernos la pregunta sobre el liderazgo, debamos creer que tal vez Bob Dylan tenía razón y “The answer, my friend, is blowin' in the wind, the answer is blowin' in the wind.”

Cuando se me invitó para participar en este minuto cívico, con un tema tan importante, lo primero que se me ocurrió fue que el liderazgo es la capacidad de plantearse grandes objetivos, metas y sueños, y dedicar la vida al cumplimiento de cada uno de ellos, en vista de los perversos acontecimientos que hace poco nos desilusionaron como país, nos dejaron sin protección en las calles, secuestraron al Presidente de la República e impusieron el uso de la fuerza y la violencia, creo que es necesario redescubrirnos en la palabra Ecuador y por eso, deseo terminar con las líneas de nuestro poeta Jorge Enrique Adoum de su texto Creo en un País, donde invita, o desafía, a construir el Ecuador que anhelamos y en el que creemos.

“Creo en un país donde el joven sea respetado como el adulto, la mujer como el varón, el pobre como el rico, el indio, el negro y el mestizo como el blanco, es decir un país donde no haya más privilegiados que los niños.

Creo en un país donde la armonía de palabras, sonidos, cuerpos, formas y colores sea el milagro repetido cada día para todos y entregado a manos llenas, como lluvia, como sueños, como panes.

Creo en un país donde seamos capaces de mirar por sobre el hombro la ruina que queda a nuestra espalda, y construyamos un paisaje luminoso para todos, porque vamos a la luz que esta adelante y nos espera al final del túnel largo.

Creo que ese país es éste.
Creo en este país.”

14 feb 2010

Revista iMagazine: ¿QUÉ ES EL LIDERAZGO?



Revista iMagazine No. 1

Por Miguel Molina Díaz

¿Cuál es el papel de los adolescentes en la sociedad? ¿Qué liderazgo podemos ejercer desde nuestras realidades personales? ¿Cómo podemos hacer para demostrar que podemos cambiar y mejorar nuestros colegios, ciudades y países? Creo que las respuestas a esas preguntas están en nosotros mismos y es nuestra tarea responderlas. La sociedad conservadora en que vivimos ha sido incapaz de entender a la juventud y su diversidad, nos han considerado personas de poca confianza y nos han querido dar pensando. Pero estamos muy lejos de conformarnos con esas imposiciones, todavía sentimos en lo más profundo de nosotros esa rebeldía encendida, todavía soñamos utopías, lloramos amores rotos y, sobre todo, todavía nos indignamos. Los jóvenes nos debemos caracterizar por nuestra capacidad de indignación frente a lo injusto y ese es el primer paso al liderazgo, el cual es un proceso que podría resumirse en estos pasos: doler – saber – querer – poder – hacer.

Nos indignamos cuando algo nos duele, sea un dolor propio, compartido o ajeno; después de habernos dolido queremos saber la causa que nos trajo ese dolor para identificar el problema. Después queremos cambiarlo todo, sentimos el deseo de evitar que ese dolor se repita, y es entonces cuando analizamos nuestras posibilidades y nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer? Y lo hacemos. Creo que en este tiempo de ruptura generacional, cuando la misma Constitución reconoció nuestra capacidad ética e intelectual de participar en la toma de decisiones con el voto facultativo, somos nosotros los jóvenes los que peleamos las batallas más urgentes de nuestros tiempos, como la lucha por la preservación del medio ambiente o el cuidado de los animales. Somos los jóvenes y nuestras expresiones de todo tipo los que permanentemente cuestionamos las relaciones de poder y obligamos a que la sociedad reflexione sobre sus prejuicios y miedos. ¡Lo importante es no dejar de expresarnos!

La expresión implica exteriorizar pensamientos, convicciones, formas de entender la vida y también emociones. Probablemente uno de los referentes que de la manera más organizada ha cuestionado las estructuras excluyentes de nuestra sociedad ha sido el tan estigmatizado movimiento rockero de Quito. Ahora los adolescentes nos identificamos con diferentes maneras de asumir nuestro rol en la sociedad y por eso existe tanta diversidad y dinamismo en los jóvenes que nos podemos definir como rockeros, punkeros, metaleros, hip-hoperos, ecologistas, ambientalistas, hippies, incluso emos, y cada una de estas culturas juveniles merece respeto y comprensión. El liderazgo social de los adolescentes también implica diversión entendida como forma de expresión. Es por eso que somos lúdicos a la hora de expresar nuestras campañas por la paz o por la farra sana sin alcohol. ¡Ojala las paredes del mundo se llenaran de graffities de protesta contra las injusticias! Tal vez así las estructuras del poder se abrirían e incluirían a un indispensable sector de la sociedad, que somos los adolescentes, para dejar claro que somos absolutamente capaces de aportar con soluciones validas a los problemas a agobian a nuestro mundo. Termino citando la frase que guía a una organización de jóvenes llamada Escuela de Líderes Ecuador, donde nos hemos dado a la labor de reivindicar la responsabilidad social de la juventud y dice así: “No hagas pequeños planes, no tienen la magia que remueve la sangre de los hombres.”