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12 jun 2012

Marcelo Chiriboga: Elegía del más grande



Miguel Molina Díaz

Para escribir sobre Marcelo Chiriboga un rubor tormentoso me congela, sobre todo, los dedos y los parpados. Es difícil, por no decir imposible, para un aficionado a la literatura, concebir las palabras precisas con las que he de referirme al más grande escritor ecuatoriano de todos los tiempos. Chiriboga, sin lugar a dudas, superior a Borges y a Cortázar, llegó a ser, en sus días de gloria, el escritor más genial del Boom Latinoamericano y su obra trascendió las fronteras de todas las regiones de la Tierra: era leído con una devoción religiosa incluso en África.  

Hace pocos días, tal vez a razón de la muerte de Carlos Fuentes (quién fuera uno de sus más íntimos amigos), me enteré de que la viuda de Chiriboga, la conocida y veterana actriz Adéle de Lusignan, decidió publicar bajo el sello Alfaguara, la novela póstuma del genio literato, encontrada en la que fuera su estancia de trabajo. La Caja Secreta, como ha sido llamado este manuscrito, no es sino la continuación de su sensacional obra La caja sin secreto, novela que en su momento catapultó a Chiriboga para que recibiera el Premio Cervantes y el Chevalier des Arts et des Lettres, otorgado por el gobierno francés. Más fascinante aún fue descubrir que este libro inédito no es la primera obra póstuma que se publica del memorable autor. En 1997 el sello Alfaguara dio a conocer la compilación de sus Nueve novelas breves. 

Chiriboga, cuya obra monumental fue el sol que iluminó y dio vida a la cultura latinoamericana, murió no únicamente en una situación de completa austeridad sino en el olvido absoluto. Su militancia en el Partido Comunista Ecuatoriano en los días de su juventud y su posterior deserción (se proclamó partidario de la Economía de Libre Mercado) le brindaron más de un enemigo: los partidos de izquierda y de derecha no solo lo rechazaron, sino lo persiguieron. Ante esta situación Chiriboga se vio obligado a partir al exilio, consumándose así el parricidio más atroz que ha cometido el Ecuador como república y sociedad. Sus últimos días transcurrieron en Francia, en donde Chiriboga murió añorando esa patria a la que nunca pudo regresar.

Su estética es, por decirlo de algún modo, voraz. El estructuralismo que podemos encontrar en sus novelas, sin lugar a dudas, deja atrás a la Rayuela de Cortázar. Sería un error hablar de juegos borgianos en su obra; lo correcto sería referirnos meramente a juegos chiribogianos. Una frase de La Caja Secreta me ha dejado sin aliento: "...Y allí se encontraba desnudo y expectante frente al silencio que antecede a la muerte; viejo, solo, una caja vacía sin recuerdos ni alegrías. Una caja llena de polvo, olvido y telarañas". Ya lo dijo José Donoso, probablemente uno de los más reconocidos novelistas del Boom, “Quisiera escribir como Chiriboga. Pero no puedo”. Estas, queridos lectores, no son sino las crónicas de un país que ha fracasado en casi todos los aspectos, sobre todo, en el artístico y cultural (por más que la sentencia de Benjamín Carrión resuenen en nuestra memoria), y cuya única luz fue Marcelo Chiriboga.

Lo cierto es que en 1997, sin poder más con la duda, Jorge Enrique Adoum se acercó a Carlos Fuentes para preguntarle sobre este insigne escritor, cuyos libros, hasta entonces, eran imposibles de adquirir. “Esa fue una invención de Donoso. Era el miembro que le faltaba al boom” confesó el recientemente extinto autor mexicano. En el 2001, cuatro años más tarde, Fuentes ratificó en una entrevista para Diario El Comercio que Chiriboga fue su intento y el de José Donoso para sacar a la literatura ecuatoriana de su anonimato dentro del Boom. 

Sin embargo, no fue ese, en modo alguno, un irrespeto a la literatura del Ecuador -¿cuál literatura?-, sino la cruda realidad. Para muchos (incluido Adoum, según el documental sobre su vida realizado por el Pocho Álvarez) el Ecuador no ha sabido ser, como país, un pedestal para que sus figuras puedan ser vistas en el mundo (Adoum alegaba que si César Dávila Andrade hubiera nacido en México o Argentina sus obras hubieran sido traducidas a todos los idiomas posibles, lo cual, por supuesto, no me atrevo a negar). Pero no es posible ni racional atribuir la culpa del fracaso de la promoción cultural y artística del país, a un ente tan abstracto y ficticio como es, precisamente, el país (concedido como Estado, que es la ficción jurídica por excelencia). La culpa, es justamente de los malos escritores carentes de talento. 

Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro, cuando fundaron el Movimiento Infrarealista de poesía, amenazaron con secuestrar (metafóricamente) a Octavio Paz, adalid y autoridad suprema de la promoción cultural en el México de aquel entonces, para simbolizar la ruptura del paradigma y el cambio de época en el arte. Es triste, por decir lo menos, que nosotros, en Ecuador, ni siquiera tendríamos a quién secuestrar (¡por favor, sería como comparar a los escritores de la generación del desencanto con Octavio Paz!). Es decir, la culpa es del monopolio de la promoción cultural ejercido por esas pocas manos de seudo-escritores resguardados en tristemente celebres instituciones y editoriales, bajo principios misóginos y eufemísticos. Repugnante es comprobar lo que escribió un twitero sobre el proceso para elegir al nuevo presidente de una de esas instituciones: “En listas candidatos @casadelacultura, no hay una mujer, ni un indígena, y peor aún un representante GLBTT. Ahí no ha pasado nada.” Son los mismos candidatos de los últimos 50 años, casados con la desviada (no)revolución que gobierna el Ecuador de hoy en día.

Pocos han sido los escritores del Ecuador que realmente han aportado al desarrollo cultural contemporáneo, como Jorge Enrique Adoum y Alicia Yánez Cossío (es injusto de mi parte no mencionar las obras de intelectuales, tal vez –algo- jóvenes, que están publicando en la actualidad. Lo hago porque esta es una reflexión histórica). Además, a raíz del comienzo de la llamada Revolución Ciudadana, el Ministerio de Cultura se ha convertido, progresivamente, en la máxima expresión de ese fracaso, de ese vacío, de esa carencia.

En este escenario marcado por un oscurantismo abismal y dogmático, lleno de obsesiones y victimizaciones, surge nuevamente la figura de Marcelo Chiriboga, su imagen es un llamado de atención a nuestra situación cultural (y política) ecuatoriana. Él es el recordatorio de lo que nunca fuimos, pero de aquello que podemos ser algún día. Chiriboga y su novela La Caja Secreta regresan para recordarnos, exactamente, quienes somos. Quienes hemos sido durante casi 50 larguísimos años. Su sombra emerge en la noche, como un fantasma diabólico, pero sabio. Sus palabras vuelven a impregnarse en las paredes de esta ciudad y de todas las ciudades. Chiriboga, es una búsqueda, una provocación, una iluminación, un frenesí. Es, sin lugar a dudas, el más grande escritor ecuatoriano.

* Diario La República

18 oct 2011

¿Sabe usted, Luz Helena? Jorge Enrique Adoum


(La poesía de Adoum y el documental "Con mi corazón en Yambo" de María Fernanda Restrepo, se vuelven indispensables para seguir siendo humanos)
MMD

"la conocí golpeándose contra el silencio del poder en esa plaza a donde el
pueblo acude cada vez que necesita recordar que el monumento fue erigido a
su independencia y no a su servidumbre
y cada semana estaba usted allí sacudiendo la apatía del sistema hasta
cuando concluyó el plazo que les concedió el señor ministro de gobierno para
que ustedes preguntaran por sus hijos y su paradero en el agua
hasta cuando nuestros gritos contra la tortura como pus o caspa del sistema
molestaron al señor presidente en su trabajo incluso cuando dijo que eso "no
iba a devolverles la vida" sin entender que ustedes y nosotros estábamos
pidiendo que nos devolvieran su muerte
(el otro zapato un botón de la camisa los huesos de ambos)
y cuando yo tenía la impresión de que ya nada servía de nada ni las peticiones
con firmas ni las marchas de protesta ni las consignas pintadas en las paredes
(acaban de derribar la que frente a mi casa decía "pero Yambo no
desaparece"*)
y nada hacía maldiciendo carajeando contra la impotencia frente al imperio
policíaco
usted seguía haciendo algo algo cualquier cosa cada miércoles cada día a
cada hora
y cuando ya no podíamos acercarnos a la plaza cercada a varias cuadras a la
redonda
ocupada -como por un ejército extranjero que hubiera venido a derrotarnos en
nuestra guerra nuestra- por la misma policía que los mató a los dos y los siguió
matando
usted avanzaba reclamaba pedía exigía bajo las ventanas mismas del palacio
y cuando nos mordíamos el alma porque el gran culpable instalaba su trono en
una alcaldía y aún se atrevía a pontificar sobre el derecho a violar el derecho
pero nada decía del crimen cobarde el asesinato aleve callando encubridor y
cómplice
y el gran ejecutor que tenía un jeep a la puerta abierta de su cárcel huyó del
país
y ni el ministro de gobierno y policía ni la policía hicieron nada para que
regresara el general de policía
usted enarbolaba -bandera de mil colores bajo el sol- su esperanza de mujer
humana en la justicia de los humanos (¿eran humanos?)
usted enarbolaba -bandera sin color bajo la lluvia- su dolor de huérfana al revés
dos veces (demasiada orfandad en una sola madre)
llenando con él los intersticios de vacío entre las piedras o entre el aire y las
nubes
o entre nosotros mismos y el destino sin saber muy bien lo que significa
(y al perder la vida usted recuperó para nosotros el derecho elemental de cada
ciudadano
a volver a las puertas del palacio a recordar a voces a su inquilino que el
asesino sigue libre y los muchachos muertos)
usted se me acercó una mañana cuando todos los escogidos por la música
cantaban por los hermanos
en una afirmación de la vida o sea de la justicia exigiendo el castigo
y puesto que los jóvenes decían "todos somos restrepo" santiago y andrés eran
hijos de todos nosotros
usted y pedro eran en ese momento nosotros
y usted me dejó dos lágrimas en mi camisa como si me hubieran matado a mis
dos hijas
como recordándome con su humedad que sí puedo podemos hacer algo que sí
cabe esperar después de la desesperanza
por ejemplo recordar a los desaparecidos que un día no volvieron a su casa ni
a la vida
o ponerles como una chaqueta en los hombros su cadáver que andan
buscando entre otros muertos
que sí vale la pena escribir mil consignas contraseñas maldiciones firmar mil
denuncias condenas cartas manifiestos
gritar hasta enronquecernos el corazón
contra la desventurada teniente de policía que cobraba por haberlos visto
cobraba para verlos de nuevo cobraba para mentirlos vivos
contra el general de policía que anunció iba a ensuciar unas hojas de papel
escribiendo en su defensa un libro con las patas dentro de las botas
contra los que torturaron a ese muchacho hasta matarlo y mataron al que había
visto la tortura y así doblaron la muerte
contra el imbécil coronel de policía que dijo "por la desaparición o muerte de
dos mocosos no se debió armar tanto relajo y estar ahora con la misma
cantaleta"
y aunque todos ellos estén dentro o fuera de una cárcel de cinco estrellas
sí valió la pena luz helena por esos adolescentes puros
sí valió la pena luz helena insistir para que esos reos poco comunes puesto
que salvajes pasen a una cárcel común
particularmente ése que dijo hablando de los mocosos "ellos no fueron
personas relevantes como un presidente norteamericano o un cantante
mexicano para dar tanto revuelo al asunto"
ignorando el ignorante que la vida de un muchacho de un niño de un adulto
transeúntes por el país o calle de las lágrimas
cortada por la brutalidad del poder y su justicia
es para nosotros más importante que la de cualquier presidente o candidato
muerto en el cumplimiento de su ambición o de su destino
lo que valió la pena sobre todo luz helena
es habernos dado a todos la conciencia de que los derechos humanos son
sagrados
no una sigla ni una composición literaria ni un discurso oficial de sobremesa
sino algo en cuya defensa se muere y vale la pena morir porque es por los
demás por los otros nosotros
como murió consuelo benavides
como murieron santiago y andrés sin imaginar para qué iba a servir su muerte
luz helena
como murió usted tantas veces luz helena
y ¿sabe? es como si ahora su llanto hubiera vuelto a mojarme la camisa
recordándome lo poco que hice y hago y sigo sin hacer
por todos los que fueron y de golpe dejaron de ser a golpes
y por los que son como usted es y sigue siendo luz helena"

1994
De "Cementerio personal"
(A Luz Elena Arizmendi, madre de Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo)

27 oct 2010

DISCURSO SOBRE EL LIDERAZGO



¿Qué es el liderazgo? Considero que responder esa incógnita es uno de los retos con los que inicia este siglo pero creo también que la pregunta correcta debe ser: ¿Cuál es el liderazgo que buscamos y necesitamos en el siglo XXI? Sospecho que el tiempo en el que estamos viviendo y creciendo, se convierte en la época de la destrucción de los tabúes y ojala en la época del debate de los grandes temas. En pocos días ustedes elegirán a sus representantes estudiantiles y se conformará el Consejo de Alumnos, es importante que su voto responda la pregunta sobre cuál es el liderazgo que buscamos y necesitamos, no solo en el colegio sino en el país y en el mundo, para pensar en la democracia como la posibilidad de vivir en una sociedad donde podamos cumplir nuestros sueños y ser felices.

El liderazgo que se debe construir en el siglos XXI ya no es el de los personajes iluminados, salvadores, como Neo en la película Matrix, hábiles para todo como Indiana Jones, o simplemente los que dan efusivos discursos y frases celebres, de los que está llena nuestra historia. Más bien parece ser que el liderazgo de hoy debería ser un liderazgo colectivo, grupal e impersonal. Así como cambian los intereses de las personas, cambian las aspiraciones de las sociedades. El mundo actual surge en medio de palabras como iPod, reggaetón, facebook,... El liderazgo de hoy en día debe ir de la mano con nuestra realidad actual, debemos dejar de buscar líderes de masas y convertirnos en masas que lideren los grandes cambios que la humanidad requiere. Vemos entonces que los líderes no son más que facilitadores de procesos conjuntos, procesos con una visión amplia del mundo, del presente y del futuro, y son estos liderazgos los que deben asumir el desafío de terminar, en este siglo, con la discriminación en todas sus formas, liderazgos que se encarguen de cuidar el medio ambiente y la naturaleza, luchar contra el SIDA y la desinformación, lideres que se atrevan a hacer grandes planes, a escribir y que apuesten a la creación, que den vida a movimientos musicales para, como Lenon, imaginarnos que no hay nada por lo cual matar o morir, imaginarnos a toda la gente viviendo la vida en paz, si posesiones, codicia o hambre. Es posible que para respondernos la pregunta sobre el liderazgo, debamos creer que tal vez Bob Dylan tenía razón y “The answer, my friend, is blowin' in the wind, the answer is blowin' in the wind.”

Cuando se me invitó para participar en este minuto cívico, con un tema tan importante, lo primero que se me ocurrió fue que el liderazgo es la capacidad de plantearse grandes objetivos, metas y sueños, y dedicar la vida al cumplimiento de cada uno de ellos, en vista de los perversos acontecimientos que hace poco nos desilusionaron como país, nos dejaron sin protección en las calles, secuestraron al Presidente de la República e impusieron el uso de la fuerza y la violencia, creo que es necesario redescubrirnos en la palabra Ecuador y por eso, deseo terminar con las líneas de nuestro poeta Jorge Enrique Adoum de su texto Creo en un País, donde invita, o desafía, a construir el Ecuador que anhelamos y en el que creemos.

“Creo en un país donde el joven sea respetado como el adulto, la mujer como el varón, el pobre como el rico, el indio, el negro y el mestizo como el blanco, es decir un país donde no haya más privilegiados que los niños.

Creo en un país donde la armonía de palabras, sonidos, cuerpos, formas y colores sea el milagro repetido cada día para todos y entregado a manos llenas, como lluvia, como sueños, como panes.

Creo en un país donde seamos capaces de mirar por sobre el hombro la ruina que queda a nuestra espalda, y construyamos un paisaje luminoso para todos, porque vamos a la luz que esta adelante y nos espera al final del túnel largo.

Creo que ese país es éste.
Creo en este país.”

6 abr 2010

BIBLIOGRAPHY

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Augusto Pinochet
Lech Walesa
Evo Morales
Jurgen Habermas
Rigoberta Menchu
Frente Sandinista de Liberación Nacional
Movimiento Sin Tierra
Ejercito Zapatista de Liberación Nacional

14 nov 2009

REVISTA EL BUHO: ENTREVISTA A JORGE ENRIQUE ADOUM



Revista el Buho No. 28/29

Realizado por: Miguel Molina Díaz

“De ti nací y a ti vuelvo, arcilla, vaso de barro, con mi muerte yago en ti, en tu polvo enamorado.” Son los versos de la estrofa de Jorge Enrique Adoum en la canción “Vasija de Barro.” El Turco Adoum, uno de los escritores ecuatorianos más prominentes de todos los tiempos, después de haber vivido enamorado de la literatura, la creación, las causas sociales y la poesía, fue enterrado en el vientre oscuro y fresco de una vasija de barro, como era su voluntad, junto a su amigo entrañable, Oswaldo Guayasamín.

Pero fue el 12 de mayo pasado, 52 días antes de su partida, cuando el Maestro Adoum me respondió una entrevista en la cual comprendí que él no podría morir jamás, su trascendencia legendaria quedaría para siempre y él allí. Adoum no pretendía parecer sabío, era un hombre sencillo y agradecido, su modesta voz cargaba el peso de sus más de ochenta años pero sus palabras inspiraban la fuerza de una juventud que en él era eterna. Quedé en comunicarle los detalles sobre la publicación de la entrevista y él, con la tranquilidad que lo caracterizaba, me escribio: “Espero que sea del agrado de ustedes.”

Así era Jorge Enrique Adoum, un eterno enamorado, un cazador de utopías, con cuyos ideales dio sentido a las palabras y lucho por hacer realidad los sueños. Por eso lo recuerdo con la vitalidad del día que respondió mis preguntas.

¿Cuál es el tema o temas preferidos por Jorge Enrique Adoum al momento de escribir?
—Depende del momento, que es el que impone el tema. Pero casi todos los textos se refieren de alguna manera a Ecuador.

¿Considera que ha logrado crear un personaje inolvidable?
—No. Tengo sólo dos novelas y un libro de novelas cortas que son los géneros en que puede darse esa posibilidad. No he buscado, ni se me ha ocurrido nunca crear un personaje inolvidable.

¿Por qué y para qué escribe Jorge Enrique Adoum?
—Porque es inevitable y para seguir vivo.

¿Qué es lo más difícil que le resulta al momento de escribir?
—Encontrar las palabras precisas para cada tema.

¿Cuándo empezó a hacer poesía tenía algún modelo de escritor al que quería imitar?
—Nunca, ni siquiera en esa época, traté de imitar a alguien.

¿En alguno de sus personajes u obras se puede ver reflejado Jorge Enrique Adoum?
—En todos y en todas. Tienen siempre algo de autobiografía, algo de confesión.

¿Escribe o intenta escribir pensando en el libro que le gustaría leer?
—No. Pienso, más bien, en el libro que me gustaría escribir.

¿Cuál fue el momento más difícil que tuvo que enfrentar como escritor?
—Cada vez que comienza a obsesionarme una idea, que no puedo evadir, y debo decidir la forma que he de darle y encontrar las primeras palabras.

¿Considera que la Literatura puede cambiar los esquemas de una sociedad?
—Creo que sí, siempre lo ha hecho, a tal punto que parecería ser su objetivo principal.

¿Qué es lo más trascendental que le dejó su amistad con Pablo Neruda?
—La certeza de que yo estaba en el camino correcto.

¿Siente temor por la crítica?
—Ningún temor: me da lo mismo que sea elogiosa o negativa, leerla o no leerla. Y eso desde la edad de 14 años.

¿Cómo se siente Jorge Enrique Adoum con su labor literaria de más de cincuenta años?
—Sigo buscando el libro que no he podido escribir hasta hoy, ése que justificaría mi existencia.

¿Qué significa para usted la medalla “Alejo Carpentier” que le otorgaron en La Habana?
—Como todos los actos de esa índole, me pareció inmerecido. Pero ése lo atribuí, como era lógico, a la amistad que hubo entre los dos.

¿A qué atribuye que sus obras tengan notoriedad internacional?
—¿Cree usted que la tienen?

¿En qué proyecto está trabajando actualmente?
—Estoy corrigiendo De cerca y de memoria y reescrbiendo Ecuador: señas particulares. Esas dos tareas se han intepuesto en mi trabajo habitual.

Los índices de lectura en el Ecuador son notablemente inferiores a los de otros países, ¿a qué le atribuye usted esta falta de gusto por la lectura?
—A la falta de conocimiento de la lectura y de todo lo que ella aporta. Y de esto son responsables los padres de famiia y los profesores que, a su vez, sufrieron de lo mismo por las mismas causas.

¿Cree usted que los jóvenes del país leen y conocen literatura ecuatoriana?
—No. Ni la ecuatoriana ni ninguna otra.

¿Cree usted que desde los colegios se está impulsando la lectura como medio de expresión y adquisición de conocimientos?
—No.

¿Cuáles son los impulsos que faltan y de que sectores para que los escritores ecuatorianos puedan publicar sus obras?
—Creo que corresponde a todas las instituciones favorecer la edición de libros, porque es una situación de emergencia. Cierta vez que el Ministerio de Gobierno había ayudado a una editorial que publicó, junto a otros, un libro mío, un fiscal de la República dijo que eso era como si el Ministerio de Relaciones Exteriores construyera una carretera… Al parecer, tal ha sido la concepción general en esta materia…

Finalmente, ¿qué consejo daría a los jóvenes que desean iniciarse como escritores?
—Desconfío de quienes quieren ser escritores; me interesan los que quieren escribir, que no es lo mismo. No suelo dar consejos a nadie pero, en este caso, les diría que aprovechen cada momento que les dejen libre otras tareas, para leer y escrbir.

*Miguel Molina Díaz, estudiante, 17 años, quiteño de nacimiento.
Vocero y representante oficial de Escuela de Líderes Ecuador, organización de jóvenes reconocida por el COMPINA y por la OMS. Estudia en el Colegio SEK – Los Valles, donde he sido representante estudiantil en varias ocasiones. Es editorialista de la Revista Cosmo Valles.

Original Message -----
From: Jorgenriqueadoum
To: miguel.molina@sekmail.com
Sent: Tue 12/05/09 3:48 AM
Subject: Fwd: Entrevista

**Estimado compañero Miguel: Me alegra poder enviar la entrevista con mis respuestas dos días antes del plazo (15 de mayo) que usted me dio cuando hablamos por teléfono. Espero que sea del agrado de ustedes. Espero que me acuse recibo. Les deseo éxito. Va un abrazo a los compañeros que trabajan en la tarea de la revista y otro, más estrecho, para usted.

Jorgenrique