Artículos, reseñas, entrevistas, divagaciones, ensayos… Es decir, mis textos.
18 jun 2013
Habemus Ministro de Cultura
20 abr 2011
¡VUELVE ABRIL JUSTICIERO!

Por Miguel Molina Díaz
Sin dudas, el mayor desafío institucional para la historia republicana del Ecuador ha sido la independencia judicial. Varios han sido los intentos disfrazados de buenas intenciones, los mecanismos siempre políticos y, por supuesto, las recurrentes sentencias finales de los bien intencionados: “esta es la última vez que se mete la mano en la justicia.” Entonces no nos pareció extraño ver a la Corte Suprema rodeada por los tanques de León Febres Cordero, cuyo partido político controló la función judicial durante largos años.
No obstante la extenuada y nefasta costumbre, en abril de 2005, nuestro Quito se liberó del soroche, despertó a pesar de la altura provocada por los más de dos mil metros sobre el nivel del mar y una ráfaga de rebeldía recorrió todas las calles y avenidas: era la Rebelión de los Forajidos. Los pitos de los automóviles y el sonido de las cacerolas inundaron el ambiente; las paredes se llenaron de grafitis y un espíritu irreverente contagió su desmedida indignación a una población que exigía decencia en la administración del poder. El gobierno de Gutiérrez se había tomado la justicia y, de la manera más descarada, había nombrado magistrados a la medida de sus intereses. La “Pichi Corte” encabezaba una función judicial con intenciones perversas y el país entero se encendió en protestas.
La Rebelión de los Forajidos de abril de 2005 fue la más frontal declaración de nuestra sociedad para construir un país donde la justicia no sea un traje adaptado a las medidas de los caudillos y menos una armadura para resguardar al poder. Seis años después de ese intenso 20 de abril, discutimos sobre una consulta popular, también llena de “buenas intenciones” en donde, una vez más, se pone en juego la independencia de la justicia. Pero el debate no es sobre las buenas intenciones sino sobre el engaño, porque esta Consulta Popular/Referéndum no solucionará ni la crisis de la función judicial ni la delincuencia, sino consolidará un modelo de poder en el cual el Estado (Constitucional de Derechos y Justicia) estará subordinado a la voluntad estratosférica de la personalidad presidencial.
El recuerdo de abril definitivamente no llega para todos, más bien para algunos simplemente es como si no hubiese existido el mes más violento en donde se luchó por la justicia. Los oficialistas sonríen para la foto, entregan dadivas, buscan pretextos para justificar los apuros de esta consulta, con los mismos fétidos argumentos que hace 6 años nos causaron asco y nos hicieron protestar. El presidente dice que la pregunta 6 no va contra la presunción de inocencia porque, una vez aprobada la consulta, él se compromete a que en el proyecto de ley en vez de “enriquecimiento no justificado” diga “enriquecimiento ilícito”. ¿Entonces para qué convocó a plebiscito un tema que él cambiará después por medio de la ley?
Esto NO es cuestión de confianza, señor presidente, sino de defender a nuestra constitución de los antojos de momento. Ahora apelan a la memoria y nos dicen que son diferentes, incomparables. ¿Diferentes? Si hacen lo mismo que los de antes solo que peor. Llegó muy tarde su intención de reestructurar el sistema judicial, debimos hacerlo hace tiempo, antes de que Washington Pesántez utilizara la fiscalía para perseguir a sus enemigos.
Lo realmente revolucionario en el Ecuador es construir instituciones democráticas e independientes, no interferir en la designación de jueces y fiscales. Por más “buenas intenciones” que tenga el Ejecutivo, está procediendo igual que los caudillos y los partidos del pasado. Y lo que es más grave aún, se deja establecida en la Constitución la posibilidad de que futuros gobiernos, que pueden o no ser tan “bien intencionados” como el actual, interfieran en la justicia.
Es indispensable recuperar el espíritu del Abril Forajido, entender que solo con una justicia independiente los derechos y garantías de los ciudadanos están protegidos en relación al poder. La consulta popular no es un debate para juristas ni constitucionalistas exclusivamente porque somos todos, especialmente los más vulnerables, los que en algún momento nos podemos ver y sentir desamparados frente a los abusos de un poder resguardado por un sistema judicial manejable. Hace seis años aprendimos que la independencia judicial es nuestro derecho y ahora, por sus altos cargos, lo han olvidado todo. Abril Justiciero, ¿dónde quedaste? ¿Por qué NO estás en las calles frotando tus cacerolas? ¿Por qué NO nos haces abrir los ojos y recordar? ¿Por qué permites que la propaganda nos aturda y deje ciegos? ¡No nos dejes cometer los mismos errores ni ser tan irracionales! Abril Forajido, vuelve que te necesitamos, no nos abandones…
2 may 2010
ABRIL DEL 2005 Y DEL 2010

Por Miguel Molina Díaz
Hace 5 años, el 20 de abril del 2005, amanecía un país desbordado por la crisis política y la inquebrantable posición de una ciudadanía indignada, rebelde y forajida. Los quiteños exigíamos: “Que se vayan todos.” En esos días los acontecimientos nos estaban dejando asqueados y decidimos darle un giro a la historia, mientras el Subsecretario de Bienestar Social disparaba desde su ministerio a quienes protestaban en contra del Gobierno. La noche anterior, miles de personas partimos desde la Cruz del Papa en el Parque la Carolina hacía el Centro de Quito, teníamos la consigna de llegar al Palacio de Carondelet y deponer al Dictócrata, quién nos esperaba con rectificaciones sin sentido, prepotencia y represión policial. Caminamos con la bandera tricolor y las camisetas de la selección de futbol, sentíamos al país en nuestra piel, en nuestros ojos y en nuestros gritos, esa noche y madrugada el Ecuador estaba en las calles de la capital defendiendo su dignidad y construyendo el porvenir. La escapatoria del Coronel traidor fue huir en helicóptero pero su destitución no fue el objetivo final de esa jornada: queríamos cambiarlo todo, comenzar de nuevo.
Ahora, 5 años después de la Revuelta Forajida, vemos como el 20 de abril encendió la llama de una serie de aspiraciones y luchas sociales que estuvieron relegadas de la política nacional por décadas, y se requirió de una nueva Constitución para concertar un pacto social incluyente y con perspectivas de futuro y bienestar social. La necesidad de una Revolución Ciudadana se evidenció con la Rebelión de los Forajidos y el desafío de hoy consiste en no olvidar sus orígenes, recordar que surgió de la rebeldía e indignación de la sociedad. Estamos asistiendo a un mes de abril que nos pide recuperar la memoria, sobre todo ahora, cuando el Fiscal General de la Nación impone su prepotente poder sobre la función legislativa para que no fiscalice sus abusos y negligencias. Lo que está pasando en el país es inaceptable, vemos como el Presidente de la República impone su criterio declarando la inocencia del Fiscal y solicita la renuncia de la inmunidad a los legisladores interpelantes, a pesar de que la inmunidad parlamentaria es una atribución irrenunciable del legislador en cualquier parte del mundo. ¿Acaso el Presidente es juez para revisar y validar las pruebas? ¿Es admisible que la Asamblea agache la cabeza ante los gritos y amenazas de Washington Pesantez, máximo representante de la degeneración de la justicia ecuatoriana?
Los miembros de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional no son legisladores consecuentes, mucho menos forajidos, son las crónicas de un fracaso anunciado. El fracaso de la Función legislativa y su tarea fiscalizadora, el fracaso de la decencia y la ética de esta revolución, el fracaso del país y su institucionalidad. El Fiscal Pesantez es el autor de un sistema de administración mafioso de la Fiscalía, el mismo que está encubierto por los recintos y remodelaciones que dice haber emprendido. La motivación de su juicio político no es el atropello a la Señora Emme, a pesar de que su abusiva interferencia en ese proceso le hace merecedor de una denuncia penal por obstrucción a la justicia y nos revela a los ciudadanos la real cara de un funcionario que no tiene reparos en acusar a la víctima de un accidente en el que esta implicada su esposa, de haber estado en estado etílico a horas de la mañana mientras iba a retirar a su hija de pocos años de la guardería. Eso entre una cantidad distorsiones de las pruebas. El atropello no fue solo a la Señora Emme y su buen nombre, sino a todos los ciudadanos decentes, a la institucionalidad del Estado y al sistema judicial, y tiene que ver con su enturbiada gestión en la Fiscalía, no solo en el accidente. La falta de decencia descalifica a cualquier persona natural, peor aún a un funcionario público y es inaudita en un Fiscal General. ¿Qué pasó con el recuerdo del abril del 2005, su rebeldía y su capacidad de indignación frente a lo inmoral? ¿Dónde están los forajidos que deberían estar combatiendo al Fiscal Pesantez y defendiendo la dignidad del país? ¿Cuál es la ética de la Revolución Ciudadana que tolera los abusos de quién denigra la justicia?
C.I.: 1717990137
