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26 mar 2014

Los Kitos Infiernos de Huilo Ruales



Miguel Molina Díaz

Si un día alguien se propusiera descuartizar a la ciudad capital del Ecuador y servirla en pedacitos de sushi y con jengibre, ese ‘alguien’ sería Huilo Ruales Hualca. De hecho ya lo hizo. Sólo que su delicioso sushi está envenenado. Es un veneno colosal. Desgarrador. Brutal. Provoca el dolor más grande del mundo. Un dolor que arde y que nace del simple hecho de pronunciar la palabra ‘Quito’ o ‘Kito’, que es lo mismo. Y ese sushi envenenado tiene por nombre ‘Edén y Eva’, la primera entrega de su trilogía ‘Los Kitos Infiernos’.

Huilo Ruales, que desciende indirectamente de la estirpe maldita de Roberto Bolaño, retorna al anfiteatro de la literatura nacional con su prosa descarnada, genuina, de temperamento fuerte y explosivo, pero también depresivo. Una prosa de grafitero sobrio y solo. Un lenguaje que se nutre de la poesía y del humor y del horror. Y ese coloquialismo infernal que caracteriza a las calles más salvajes de la aldea quiteña, es el artífice de una novela de elaboración rigurosa como una catedral gótica.

Sólo que se trata de una catedral absolutamente pagana. Una catedral de monstruos en donde lo peor del ser humano sale a flote y espanta. Monstruos de la talla de Murielle, la poderosa Madama, y su hermano depravado Keifer, alias el Dog. En medio de ese mundo de ambición y mentiras, lo único que vale la pena es la bella Eva, como lo comprueba Milo el Grafitero: “te juro y te juro que no cejaré en mi plan de levantar el cemento de este kitodemierda hasta encontrarte. hasta estamparte en mí, como un tatuaje.”

Y es que ese, el de Milo, es el papel que Ruales ha reservado para los lectores de su novela pues, al cerrar el libro, no es posible dejar de pensar en Eva, dejar de sufrir por Eva, dejar desear la compañía de Eva. Y no se trata, en mi opinión, de la búsqueda por un personaje que pueda torear a la señora muerte. Lo que Eva logra es indagar en lo más profundo del humano para desempolvar nuestra capacidad de compasión e indignación por el sufrimiento ajeno.

Con esta novela Huilo Ruales ingresa en la lista de los más interesantes narradores hispanoamericanos de la actualidad. Sus méritos demuestran un trabajo de inclemente auto-exigencia: personajes sólidos y de fácil visualización, situaciones de altísima tensión dramática, una trama catedralicia y pulida minuciosamente. Y también ‘Edén y Eva’ demuestra el valor de su autor para asumir un riesgo sin precedentes en lo que hasta hoy ha sido su obra: la tragedia humana trabajada con sutileza quirúrgica, un lenguaje de profunda honestidad y un contexto cultural que bien podría ser aplicado al nuestro.

Y esto último no lo desarrolla a fondo ‘Edén y Eva’, que es más una novela sobre los estadios del poder, la maldad y la soledad. Probablemente, en las siguientes dos entregas que conforman esta trilogía se desnude más afondo la dinámica cultural del Kito andino: “los cocteles socioliterarios que en su mayoría eran generosos como mezquinas las obras bautizadas con el festejo”. Esta enclenque troncha de seudo artistas que, de La Floresta a La Mariscal, vienen inventando el agua tibia de la poesía, el ego y las revoluciones detrás de las cuales está Saturno comiéndose a sus hijos.


En todo caso, esta bella novela logra la desacralización puntual del Edén que parecería ser la capital de todos los ecuatorianos y nos abre la puerta a sus oscuridades y fantasmas familiares. Después de leerla se vuelve imposible pensar que Quito no es Kito. Al igual que pensar a la ciudad sin Eva, la pecadora, la desterrada del Edén, el único personaje puro de esta novela que es lo más parecido a un grito de pánico y horror en las alturas del Itchimbía.

* Publicado originalmente en La República.


29 abr 2013

Desde la Marcha de las Putas




Miguel Molina Díaz

La lluvia, como la marcha, eran inevitables la tarde del sábado 20 de abril. El cielo se presentó nublado y en el ambiente una cierta predisposición a la oscuridad anunciaba que el clima sería adverso. A diferencia del año anterior, llegué con retraso. Decidí caminar por la Juan León Mera hacía el sur, en algún momento me vería frente a frente con la Marcha de las Putas. Fueron las proclamas y consignas las que me anunciaron que había llegado. Primero caminé contracorriente, en medio de las multitudes. Luego me estacioné en una esquina estratégica hasta lograr distinguir a las organizadoras. Parado en esa esquina pude darme cuenta de la magnitud de la marcha. Mi primera sorpresa fue encontrarme con Lina, a quién no había visto desde hace tiempo y de quién no sospechaba que asistiría.

Pocos minutos después se me plantó el Licenciado Fierro, terco y belicoso como él solo. Gritó que había sido mi compañero en el colegio y después de acabarme con todo tipo de calificativos, me dijo que como escritor no servía para nada. El Licenciado Fierro era María Belén Moncayo en su performance anti-machista. Ella fue una de las organizadoras. La conocí hace algunos años en extrañas circunstancias: queríamos cambiar el mundo. Con el tiempo descubrimos que hay muchas otras formas de lograrlo, además de las ortodoxas. Yo decidí escribir y ella se dedicó al activismo por la reivindicación de la mujer. Junto a la multitud  caminé hacía la Plaza Foch. Luego se nos unió Pietro Marsettí, quién a la hora de ser increpado por la televisión, declaró que su presencia en la marcha nada más pretendía enviar a las mujeres el mensaje de que no están solas en esta lucha.

Una vez en la plaza se nos fueron uniendo más y más amigos, como la concejala Beatriz León, que en mi opinión ha sido una de las autoridades más comprometidas con las luchas de género. Y es que el verdadero sentido de la marcha radica en desafiar a la sociedad para que todos, hombres y mujeres, de todas las edades, nos sentemos a reflexionar sobre los alcances inauditos de la violencia contra las mujeres, que pese a los procesos de las últimas décadas, sigue siendo una realidad en nuestra ciudad, en nuestro país y en América Latina.

Ese fue el momento en que el Licenciado Fierro, puso en escena la parte crucial de su performance: en medio de la plaza y de la gente, María Belén se desprendió de todos los símbolos machistas que configuraban al Licenciado Fierro y volvió a ser ella, a ser mujer, a ser una ciudadana liberada.

Como quiteño, creo que la Marcha de las Putas es la iniciativa que más orgullo me ha causado sobre mi ciudad. Es, además, la propuesta más transgresora que he visto en el ámbito de la protesta social. Una propuesta en la cual confluye no solo el sagrado derecho a la libertad de expresión sino los elementos más diversos del arte como el teatro performático y la música. La libertad estética, que pregonamos los asistentes a la marcha, es un derecho fundamental de los humanos. No puede volver a ocurrir que una mujer sea juzgada por su forma de vestir y menos por su conducta y apreciación de la vida. Peor aún que por tales motivos sean objeto de violencia física, psicológica o sexual. La Marcha de las Putas es el recordatorio de la sociedad que debemos llegar a ser.

Fue grato comprobar que un aguacero no pudo evitar la realización de una marcha pacifica y urgente. Así como fue esperanzador descubrir que Lina y Pietro han logrado concebir a esta ciudad de otra manera: como un espacio de resignificación permanente y propio. Y sobretodo, esta crónica es en homenaje a María Belén Moncayo y a las demás organizadoras de la Marcha de las Putas, porque con su valor nos han dado una gran lección, tal vez la mejor lección que Quito haya recibido desde hace mucho tiempo atrás.

*Publicado originalmente en La República

2 may 2012

Quito se desintegra y los ciclistas la salvan



Miguel Molina Díaz

La tarde del sábado fue perfecta para un paseo en bicicleta. A pesar del indescifrable clima, el aire era una invitación a la reconciliación con la ciudad y el valle. Cumbayá, a las afueras de Quito, ofrecía la posibilidad de un frio menos intenso y menos desolador. Pero llovería al fin y al cabo. ¿Y si llovía, qué? ¿En qué podían cambiar las cosas? Lo importante era subirse a la bicicleta y salir. Salir por las calles. Reconocer las largas calles de Cumbayá en el trayecto inofensivo ¿al cine?, ¿a visitar a la familia?, ¿a una amiga? Más no había la necesidad de motivos ni pretextos, el ciclismo puede ser un fin en si mismo si te atreves a soñar. Tal vez Salomé Reyes simplemente salió a montar en bicicleta sin ningún destino específico más allá de disfrutar de su pasión, como era su derecho.

A las tres de la tarde, informan los periódicos, Salomé Reyes se convirtió en la sexta ciclista en sufrir un accidente en lo que va del mes. Pero en el caso de Salomé el desenlace fue fatal: al día siguiente decenas de familiares y amigos acudieron a su sepelio. Un fin de semana, que pudo haber sido como cualquier otro, se convirtió en el fin ineludible de una joven victima del caos vehicular de Quito y sus alrededores.

El día lunes, a las siete de la mañana, los ciclistas se manifestaron en la Tribuna de los Shyris, todavía arrastrando el dolor por la ausencia de Salomé, y algunos de ellos, en la tarde, fueron recibidos por el tristemente celebre burgomaestre de Quito. La necesidad de políticas públicas para garantizar el derecho al ciclismo es evidente pero el tema, en cuanto a la municipalidad concierne, es mucho más complejo: el ciclismo debe ser considerado no simplemente uno de los deportes que podemos practicar los quiteños sino un medio de transporte sustentable como alternativa al colapso innegable del sistema de transportación público y privado de nuestra ciudad.

Después del mortal accidente el responsable se dio a la fuga, como ha sido común en los cientos de casos con los que nos hemos acostumbrado a vivir los ecuatorianos. Otro chofer del transporte público que recurre a la cobarde impunidad, ¡cómo si la vida de Salomé no hubiera valido nada! ¡Cómo si matar a una joven ciclista no significara nada! Y en respuesta al crimen el espíritu de cuerpo de los transportistas tiene el olor fétido de la prepotencia y el olvido. Después de todo, lo que les interesa a los señores choferes, es seguir trabajando para burlarse todos los días de los puntos de sus licencias y ser los reyes y amos de las calles, todopoderosos y brutales.

El anárquico sistema de transportación en Quito no solamente lesiona los intereses y derechos de los ciclistas, sino los pilares fundamentales sobre los que creímos podría estar cimentada esta ciudad. Pronto Quito olvidará a Salomé Reyes y nadie hablará de ciclistas muertos en las vías por la impericia de buseros, hasta que se repita la historia y el sistema de transporte cobre otra victima. Y nos lamentaremos por ellos un día o dos. Después, igual que a Salomé, los olvidaremos. A esto nos estamos acostumbrando los quiteños, cada vez más cómodos e impávidos, cada vez más privadamente feroces en nuestro desinterés -¿desprecio?- por el otro, por los derechos del otro, por el respeto al otro y por la vida del otro. Si no fuera por los ciclistas que indignados protestaron el lunes por la muerte de su compañera, el crudo peso de pensar que esta ciudad se está acostumbrando al horror hubiera sido, ciertamente, la atroz consecuencia de nuestra desintegración moral como ciudadanos capitalinos.

Espero, sin embargo, que tu muerte nos sirva de algo Salomé, nos salve de alguna manera, nos permita soñar con una ciudad en donde nadie vaya a repetir tu muerte. Espero que no hayas muerto en vano Salomé, te has ido de Quito –y del mundo ¿no?- sin saber que tu muerte nos podía ayudar de alguna forma, nos podía devolver nuestro derecho a reclamar el uso del espacio público, el esparcimiento y el deporte. Cae la noche en la Capital del Ecuador y a lo lejos veo la silueta de una ciclista pedaleando por las calles de mi ciudad, pedaleando por nuestras carreteras y conciencias, pedaleando…

13 dic 2009

Foro "Las Corridas de Toros: ¿Arte o Tortura?"


El escritor y poeta romanticista de la Francia del siglo XIX, Víctor Hugo, decía:
“Es fácil ser bueno, lo difícil es ser justo.”

Buenos días a todos:

Hace poco, cuando las fuerzas de opresión y represión detuvieron al hombre más justo del mundo, un periodista que se atrevió a lanzar un zapato, en señal de desprecio y desaprobación, al hombre más injusto del mundo, quién por coincidencia, era presidente de la primera potencia mundial, el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, se preguntaba: ¿Es justa la justicia?

Ahora, frente a las miles de dudas que nos asaltan, pienso que deberíamos preguntarnos: ¿Es libre la libertad? La semana pasada nuestra ciudad cumplió 475 años desde su fundación española en 1534. Desde entonces la cultura española se impuso en la concepción de la vida, la educación, las costumbres y tradiciones de Quito, hasta el punto de volverse propias para su población. El motivo que nos convoca esta mañana, es realizar una reflexión profunda sobre lo que conocemos y especialmente sobre lo que no conocemos de las corridas de toros, la Feria Taurina Jesús del Gran Poder. Pero, ¿Cuál es el punto en común que tienen los toros, los toreros, la justicia y la libertad en esta discusión?

Pocos años atrás hablar de oposición a las ferias taurinas significaba oponerse a la tradición y, por ende, a la cultura de una ciudad. En los albores del siglo XXI la realidad ha cambiado y el debate social sobre las corridas de toros ha generado polémica. Por un lado están los defensores de la tauromaquia, quienes la reivindican como la expresión artística más intensa y autentica de los humanos, poniendo en escena la metáfora de la vida que resulta ser una cuerda floja debajo de la cual está la muerte. Para ellos la intimidad que existe entre el torero y el toro al entregarse mutuamente a riesgo de todo es la justificación de ambas existencias. Pero, por otro lado, se plantea una alternativa que defiende exactamente lo contrario, me refiero a todos aquellos quienes consideran que el arte taurino no es arte, sino la manifestación más reprochable y degradante del humano, que resulta ser un individuo lleno de crueldad, el mismo que encuentra placer y satisfacción en la masacre a un animal inocente.

Ambas visiones son validas, lo importante es generar polémica, discusión y a consecuencia de ese conflicto: democracia. No tengamos miedo a la polémica, más bien busquémosla y conquistémosla, porque el momento en que todos estemos de acuerdo habremos dejado de pensar. Así es cómo la discusión sobre las corridas de toros se convierte en un debate sobre las libertades individuales de las personas, porque resulta muy fácil defender las libertades que queremos practicar en nuestras vidas, pero nos es muy difícil aceptar que por más que nos disguste, quienes nos rodean también tienen libertades que no podemos restringir por capricho.

En nombre de quienes conformamos el Consejo de Alumnos y los Consejos de Curso quisiera agradecer de la manera más sincera, en primer lugar, a los expositores que nos acompañar con el fin de explicarnos sus puntos de vista de lado y lado, para que de esta forma saquemos nuestras propias conclusiones. Es preciso agradecer también a la profesora María Fernanda González por su colaboración como moderadora, a mis compañeros de Escuela de Lideres que estuvieron a cargo de la logística y el protocolo, y obviamente a cada uno de ustedes que son la motivación para que el Consejo de Alumnos no descanse en su tarea de generar discusión, debate y pensamiento.

Termino esta reflexión citando las palabras de alguien cuya razón de existencia era la búsqueda de justicia y para quién la libertad era la inspiración que le hacía luchar por lograr que la vidas de quienes le rodeaban sean dignas y alcancen la felicidad: "Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario."
Ernesto Che Guevara

Muchas gracias.

Miguel Molina Díaz
Presidente del Consejo de Alumnos
Colegio Internacional SEK - Los Valles

6 dic 2009

MENSAJE EN EL PROGRAMA DE FIESTAS DE QUITO


Buenos Días a todos:

Alguna vez supe de una ciudad mágica, increíble, llena de significado, supe que existía en lo alto de las montañas y volcanes de la Cordillera de los Andes y supe también que su gente estaba loca. Me dijeron que las torres de sus iglesias se perdían en lo alto de las nubes, esa ciudad estaba dotada de un estilo barroco que era igual al alma de su propia gente: llena de alegría, originalidad y endereza. Escuche un sinfín de leyendas y cuentos fantásticos sobre personajes que habían dejado sus huellas en las delgadas calles de esa ciudad, como un constructor indígena que pactaba con el diablo en persona o un sacerdote que se iba de farra sin importarle los reclamos del mismísimo Dios. Pero también me dijeron que esa ciudad estaba dormida, su población dormía en el sueño profundo que le provocaba la altura, el soroche de los Andes, y por eso todos vivían en el delirio y la locura de prejuicios, costumbres e hipocresías.

Sin embargo a veces esa población adormecida se despertaba, habría los ojos y cuando recuperaba la conciencia, hacía que el mundo entero tiemble a su paso. En esa ciudad habitaban duendes, uno de ellos era medico, periodista, bibliotecario, escritor… A Eugenio los más de 2 mil metros sobre el nivel del mar no le hacían delirar, por eso, cuando encendió la llama de la luz libertaria en medio de la oscuridad opresora de la colonia, esa llama se sintió en toda América como un Grito encandecerte que clamaba independencia y libertad. Ese aullido fue el primero de ese estilo en el continente. Después, cada cierto tiempo los habitantes de la ciudad dormida se despertaban para poner fin a tiranías y emprender sus sueños. Lo cierto es que esa gente había heredado la sangre de sus leyendas, la sangre de un tal Rumuñahui, un general indio que prefirió incendiar aquella mágica ciudad antes que permitir que cayera en manos de sus enemigos. Ese indio, al igual que el duende Eugenio, era un forajido y estaba loco. Por eso todos los habitantes de ese romántico y trágico lugar también lo estaban.

Absolutamente incrédulo me aventure en la búsqueda de esa ciudad llena de fantasías, y solo me bastó con abrir los ojos para descubrir el espejismo que Quito provoca estando situada tan cerca del cielo, de las nubes y las estrellas. Ese cielo enamorado se extiende rojo de furia sobre las montañas y las cabezas de las miles de vidas que habitan la ciudad dormida. El espíritu de la ciudad conserva una capacidad de asombro tan fuerte que enloquece a sus habitantes, nos hace perder la razón y nos condena a disfrutar de un Quito que forja la historia política de un país y de un Quito del que no podemos escapar porque somos parte del espíritu de esa ciudad llena de magia.

El Consejo de Alumnos les da la más cordial bienvenida al Programa que hemos organizado con motivo de la fundación española de nuestra ciudad, hace 475 años. Esperamos que todos ustedes, compañeros queridos, disfruten de este evento y tomen la decisión de que el delirio que nos adormece no sea eterno, como es la belleza de nuestra urbe, sino que seamos capaces de abrir los ojos para construir la historia forajida que nuestro Quito y nuestro país se merecen.

Alguna vez pensamos que Quito era un sueño tan hermoso que apenas podíamos pronunciar su nombre para no despertar y apenas podíamos tocarla con las yemas de los dedos para no dejar de sentirla, hagamos que ese sueño de libertad, que es Quito, sea parte de nuestras vidas.

Miguel Molina Díaz
Presidente del Consejo de Alumnos

21 jun 2008

ENTREVSTA A MARGARITA CARRANCO

¿POR QUE A MARGARITA CARRANCO?



















Entrevista realizada por: Miguel Molina Díaz y Dra. María Eugenia Moncayo

Porque como Vice-Alcaldesa de Quito y Presidenta del Consejo Metropolitano de Protección Integral a la Niñez y Adolescencia (COMPINA), ha demostrado su compromiso profundo con este sector tan importante de la sociedad. Nos recibió en su despacho en el Palacio Municipal y esto fue lo que nos respondió:

Según datos oficiales, la población juvenil tiene un alto ritmo de crecimiento que lo ubica como un segmento numéricamente importante en la población ecuatoriana. ¿Qué se ha pensado desde el Estado y desde la sociedad civil sobre las necesidades de este sector especifico?
- En primer lugar nuestro país cuenta con un Código de la Niñez y Adolescencia, y desde el Municipio de Quito hemos diseñado un sistema de protección integral a este sector con la creación del COMPINA, que tiene como objetivo prevenir atentados contra los derechos de niños, niñas y adolescente; así como sancionar irregularidades y velar por la restitución de esos derechos.
¿Cómo conceptualiza al joven?- Como una mezcla de potencial, energía, dinamismo, cambio, fuerza, frescura, ternura, e incluso pureza.
Existe una tendencia a mezclar adolescentes con niños. ¿Este vació conceptual explica una política paternalista y prácticas asistencialitas, en lugar de permitirles pensar en acciones desde los jóvenes recogiendo sus saberes y sentires?
- El paternalismo es negativo porque no deja que los jóvenes caminen. Creo que padres, madres, profesores y autoridades debemos convertirnos en facilitadores del crecimiento y desarrollo de niños, niñas adolescentes y jóvenes, más no en una voz que cree tener la verdad y que entiende la formación disciplinada como represión y sanción. Debemos ser un estimulo porque la clave de formación es entregar valores, principios, formación e información, y le corresponde a ellos administrar su libertad con responsabilidad. Así podremos entender los en su diversidad y en su expresión porque nuestros jóvenes son rockeros, punkeros, metaleros hip-hoperos, emos y debemos respetarlos y comprenderlos.
¿Como Vise alcaldesa considera que se les permite a los jóvenes ser protagonistas y constructores de su propia identidad?
- Todavía no, los jóvenes que son tomados en cuenta para la toma de decisiones en el seno de la familia son chicos que construyen democracia fuera, chicos que aportan, que en el colegio mantienen una participación activa, y por eso a la larga logran construir democracia en el espacio público. Pero cuando se les coarta se convierten en chicos violentos, con un concepto errado de anarquismo: hago lo que me da la gana y punto. Además, las estructuras municipales tienen que abrirse a los adolescentes y jóvenes. Ellos necesitan construir su propio destino y proyecto de vida.
En los últimos días fundamentalista y actotes políticos han desfilado en medios de comunicación oponiéndose a impartir educación sexual en las instituciones educativas y sobretodo a los textos que van en ese sentido. ¿Cuál es su opinión?
- Tengo la impresión de que hemos retrocedido en los avances históricos, como los impuestos por Eloy Alfaro, el laicismo es un elemento fundamental de la libertad donde no hay sometimientos de la Iglesia. Las feministas decimos que nuestros cuerpos no le pertenecen ni a los hombres, ni al Estado, ni a la Iglesia y es nuestra responsabilidad el manejo de nuestras vidas. Creo que los fundamentalistas han hecho mucho daño.
- Los libros de educación sexual expuestos por el Ministro de Educación únicamente entregan la información. En Cuenca se realizo estudios tomando 10 colegios, de los cuales 5 recibían toda la información en educación sexual abiertamente y mientras a los otros 5 no les dieron. Los niveles de embarazos prematuros en los colegios que recibieron información disminuyeron notablemente, y en los colegios que no recibieron información los índices aumentaron. Existe una mala intensión de sectores que vienen del Opus Dei y de la Iglesia de Derecha de distorsionar la educación sexual. Hay demasiada hipocresía.
¿Qué opciones tenemos los jóvenes para ejercer la participación ciudadana?
- Tenemos un sistema de gestión participativa que obliga a las administraciones zonales a convocar cabildos de jóvenes para discutir su problemática. Los jóvenes son tan dinámicos que encuentran diversas formas de organización Tienen códigos en su forma de hablar, vestir, analizar y muchas de estas culturas se expresan a través de la música. Hemos determinado 5 políticas claras: a) Derechos Sexuales y Reproductivos, b)Educación de Calidad, c) Empleo para los jóvenes, d) Reconocimiento de Culturas Juveniles y e) Participación Ciudadana. Si les permitimos participar a los jóvenes, tendremos una ciudad mucha más activa, dinámica y ágil.
En cuanto al espacio público y la poca seguridad que tienen los jóvenes en él. ¿Qué alternativas se están buscando para disminuir la violencia?
- Estamos trabajando políticas sobre los jóvenes y el espacio público, allí se incluye el tema de la iluminación en los parques para incentivar el deporte, la recreación y el escuchar música. Así como el joven tiene derecho a la libertad en los parques, también tiene la obligación de ser responsable. Los chicos se pueden divertir sanamente y sin alcohol, por tanto es necesario que los jóvenes dejen de ser sospechosos de todo, porque cuando hay escándalos venidos de la juventud se los considera de mayor gravedad, debemos terminar con esa estigmatización. Hemos trabajado mucho en el sentido de desestigmatizar al movimiento rockero en Quito, porque después de la tragedia de la Factory fueron victimas de prejuicios y discriminación por parte de una sociedad conservadora e incapaz de entender a la juventud y su diversidad.
La Asamblea Constituyente podría establecer el voto facultativo para adolescentes entre 16 y 17 años. ¿Cuál es su posición?
- Lo estamos apoyando porque hemos detectado que los jóvenes de hoy tienen conciencia política y saben los liderazgos que requieren. Pero cuidado, ya que la propuesta podría pretender manipular a los jóvenes hacia un voto determinado a favor de políticos cercanos a la educación pública. Sin embargo estoy convencida de que los jóvenes no permiten que se les manipule y son más fuertes en su toma de decisiones. Es una propuesta interesante y renovadora.
¿Qué mecanismos existen para que los jóvenes solicitemos ayuda?
- Tienen varios espacios. Puede comunicarse con la Alcaldía o asistir a audiencias públicas que dirige el alcalde. También cuentan con el COMPINA, administraciones zonales, Cabildos de Jóvenes...... Sin embargo no son suficientes pero poco a poco la estructura municipal deberá abrirse más a los jóvenes. Los funcionarios públicos deben dejar de pensar que los jóvenes no son actores de cambio.
Según usted, ¿Cuál es la responsabilidad de la juventud con el país, en este tiempo de ruptura generacional y transformaciones político-sociales?
- El papel de los jóvenes es sentir que la responsabilidad de la ciudad y del país está en sus manos. Deben auto-cuestionarse sobre su aporte a la sociedad. También deben tener la capacidad de protagonizar cambios. Es peligroso el adultocentrismo que quiere darles pensando a los jóvenes. Pero lo más importantes es que los jóvenes no pierdan la capacidad de indignación frente a lo injusto, tampoco la capacidad de transgredir frente a un sistema porque no deben acomodarse sino cambiarlo para bien. Es decir que mantengan esa rebeldía profunda que siempre los ha caracterizado. Esas son mis expectativas.
Finalmente, ¿Cuál es el compromiso de Margarita Carranco con la juventud ecuatoriana?
- Toda mi entrega. Desde mi cargo, mi quehacer consiste en trabajar por los derechos de los grupos y sectores vulnerables. Sin embargo los temas que más me apasiona y me dan razón de vivir son los de las mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, por lo cuál me comprometo a dedicar más fuerza a ellos. Yo creo mucho en los jóvenes y por eso mi empeño en dejar una legislación y políticas públicas para este sector de la sociedad. Creo en su trasgresión y he aprendido a escucharlos, entenderlos y amarlos. Ellos nos pueden enseñar muchísimo, porque viven en un mundo lleno de facilidades como el Internet. Creo en ese potencial, porque la combinación entre los jóvenes y la experiencia de un adulto tiene una fuerza de transformación impresionante.

Lunes, 2 de junio del 2008