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18 may 2014

Últimas tardes con Correa



Miguel Molina Díaz

Cuando se abren las puertas, dos filas de académicos ingresan solemnemente al paraninfo de la Universidad de Barcelona (UB). Visten togas coloridas y parece que sobre sus cabezas se han caído las pantallas de elegantes lámparas. La escena evoca la entrada del colegio cardenalicio a la Capilla Sixtina. Instalado el conclave, el rector Dídac Ramírez encarga a los padrinos (los priostes de la fiesta) y a la Década de Economía y Empresa, acompañar el ingreso del nuevo ungido. Las voces del coro de la universidad recorren el salón.

Rafael Correa Delgado, el presidente de todos los ecuatorianos, ingresa por la larga alfombra roja y toma su asiento. Los académicos Joan Tugores y Joaquin Prats, que son los priostes, toman la palabra y explican las razones por las cuales la UB ha decidido incorporar al mandatario a su claustro. Tugores recuerda la trayectoria de Correa como académico en la Universidad San Francisco de Quito (no sabe que, a criterio del presidente, a dicha universidad solo se va a buscar marido). Prats señala el cierre de las ‘universidades de garaje’, las becas del Senescyt y la inauguración de Yachay, es decir, los avances en la educación que la Revolución Ciudadana ha logrado.

El primer mandatario se acerca a la mesa directiva. La perplejidad entre los conmovidos académicos es incontenible. El rector le impone el gorrito en forma de pantalla de lámpara, y procede a entregarle los guantes y el anillo acordes a su nueva categoría académica. Todos aplauden.

Los priostes acompañan al nuevo Doctor Honoris Causa en su glorioso camino al púlpito (para que no se pierda, en un salón tan lleno de gente) y comienza la intervención más esperada. Por fin esta ciudad de Barcelona, la de Gaudí y Marsé, contempla con el alma en los labios, las palabras del líder natural de la izquierda latinoamericana.

El presidente no puede más de la emoción.

-       Ni en Ecuador –comenta, a propósito de los discursos de sus priostes– he escuchado tanto conocimiento sobre la realidad educativa del país.

Rafael Correa está de buen humor. Bromea diciendo que aceptó rápido el doctorado para no dar tiempo a que la UB se arrepienta. Luego, regido por una nívea serenidad, comenta que cuando la política muestra su rostro pernicioso extraña la vida académica.

Es el 23 de abril. Cataluña celebra la diada de Sant Jordi en el cual, tradicionalmente, los hombres regalan rosas y las mujeres libros (a propósito del día del libro). El primer mandatario, al referirse a esa conmemoración, confiesa que pertenece a una generación que ama el libro (¿el de Calderón y Zurita?, ¿el de Jiménez?, ¿el de Cabodevilla?) y que todavía regala rosas. Todo un amante a la antigua.

Describe, con una sonrisa que le desborda, la fascinante geografía del Ecuador, los climas y la belleza natural. Y va más allá, incluso habla del Yasuní, recuerda que nuestro parque nacional tiene más biodiversidad que toda Norteamérica y que allí habitan dos pueblos en aislamiento voluntario. Es muy interesante que tenga tan claro este tema, lo cual indica que no le es tan difícil comprender que las actividades extractivas en los territorios de los pueblos no contactados, según el art. 57 de la Constitución, constituyen delito de etnocidio.

Volviendo al discurso del mandatario, hubo otro momento para el humor y la anécdota: Rafael Correa recuerda la pugna entre el orgullo argentino y la presidenta Dilma Rousseff por el protagonismo teológico. Ésta es una cuestión que, según comenta, ya la zanjó en sus conferencias en Harvard y Yale (en su perfecto ingles): no importa que el Papa sea argentino y que Dios sea brasilero porque el paraíso está en Ecuador. Jejeje. Todos aplauden.

La mejor parte de su intervención, sin lugar a dudas, ocurre cuando dedica su doctorado a los migrantes ecuatorianos y agradece la hospitalidad de Cataluña y España por recibirlos. Afirma que el Ecuador de 1999 era el ejemplo de todo lo malo y arremete contra la destrucción de la moneda por el poder político de los banqueros. Indignado recuerda como las fuerzas políticas rompieron la Carta Magna que ellos mismos hicieron en 1998 cuando les fue conveniente (cualquier parecido con la Constitución de Montecristi es pura coincidencia).

Es justa la mención presidencial a los migrantes. Y los datos que ofrece no dejan dudas: después de la crisis las remesas de los ecuatorianos que migraron al extranjero superaban con distancia la renta petrolera. La situación, según el presidente, se ha invertido. Ahora el Ecuador es un país en transición al desarrollo, mientras Europa intenta salir de la crisis económica con las recetas neoliberales que no sirvieron en nuestro país durante la crisis de finales de los 90s.

El presidente, pese a que es católico practicante, no cree en ninguna visión que enlace la teología y la economía, por ende desdeña de la austeridad. Es un campo en el que no cree en milagros. Para él, la solución de la crisis es un problema político que depende de quién toma las decisiones: las élites o las grandes mayorías. No confía en los banqueros y, para definirlos, cita a Mark Twain: el banquero es un tipo que te presta el paraguas cuando hace sol y te lo quita cuando llueve. Por eso hoy en España hay gente sin casa y casas sin gente. El triunfo del capital sobre el ser humano.

-       Hablemos de Derechos Humanos –dice luego.

El Ecuador, según comenta, es uno de los 7 países de América Latina que han firmado todos los instrumentos de DDHH. Así de simple. En una frase borró el recuerdo de los casos El Universo, el Gran Hermano, el hostigamiento a periodistas, la Ley de Comunicación, el Linchamiento Mediático, la creación de la Superintendencia ultramoralista, la disolución de la Fundación Pachamama, la sanción al caricaturista BONIL, la prisión al asambleísta Cléver Jiménez y los procesos que judicializan la protesta y la política. Las supuestas violaciones a la libertad de expresión, a su criterio, vienen de los que ya no pueden someter al gobierno a sus caprichos e intereses. El auditorio escucha con atención, deslumbramiento, admiración. Y nadie se sorprende al escuchar, de labios presidenciales, que el Ecuador es una de las democracias más estables del continente. Si esto fuera parte de una novela de García Márquez, sería el instante en que Remedios la bella tendría que levitar.

Pero las obras no se pueden negar. Hasta el 2017 habrá 500 instituciones con bachillerato internacional en el país. Cinco mil colegios del milenio reemplazarán 20 mil escuelitas paupérrimas. Y para todo eso se necesitan recursos. Por eso, dice, los que exigen no extraer el petróleo del Yasuní carecen de solvencia moral. Y eso se compagina con otras de sus frases: el orden mundial no solo es injusto sino inmoral. O también: es inmoral no usar los recursos. Hay que entenderlo –concluyo al escuchar al presidente–, la revolución será moralizadora o no será.

La solvencia intelectual de Rafael Correa nos tiene a todos cautivados. Me pregunto: por qué sus sabatinas no son igual de educadas y académicamente brillantes. ¿Acaso piensa que el pueblo no lo va a entender? ¿Por eso hace burlas, insultos y denigraciones cuando no está ante académicos que lo nombran doctor honoris causa? Y lo más grave: él pudo haber sido el gran transformador de la realidad ecuatoriana. ¿Por qué esa obsesión por borrar con la mano derecha lo que hace con la izquierda? ¿Cómo es posible que el académico brillante sea el mismo presidente salvaje a la hora de atacar a sus críticos? ¿Cómo un mismo cuerpo resiste a la vez a un experto en desarrollo económico y a un despilfarrador de recursos que ha profundizado la dependencia en la economía extractivista?

Tiene razón el presidente cuando dice que no basta la mano invisible sino que hace falta una decisión política para que la economía logre mejorar las condiciones de vida de un país. Lo suscribo. Pero dicho esto por su boca no deja de ser preocupante e ingenuo porque supone que ese proceso político durará para siempre y merece durar para siempre, es lo que Octavio Paz llamó la “arrogancia” de la izquierda, esa ciega fe en su superioridad moral. Una visión totalizadora que no comprende que todo proceso político se agota en el poder. Y no aceptan que, además, las reglas de la democracia requieren de alternancia. ¿Cree Rafael Correa en la democracia?

Y en este punto creo que hizo mal el Presidente de la República en apurarse a aceptar el Doctorado Honoris Causa. Debió demorarse un poco para darse más importancia, hacerse el ocupado, el que lo pensará, después de todo la Universidad de Barcelona, bajo ningún concepto, se hubiera arrepentido de otorgárselo. Si los vínculos son estrechos al extremo, tanto que esa mañana firmaron tres acuerdos interinstitucionales entre la UB y el gobierno ecuatoriano. Y lo más importante, el rector inaugural de Yachay, la Ciudad del Conocimiento, es Fernando Albericio, un químico catalán que es profesor en la Universidad de Barcelona. Todo queda entre amigos.

La pontificia ceremonia termina con la lectura del poema ‘Canto de las trabajadoras. Navidad’ de la poeta ecuatoriana Aurora Estrada y Ayala de Ramírez y un confuso y surrealista discurso del rector de la UB en el cual, lo más entendible, fue su elogio a la resistencia de Rafael Correa para soportar los embates del camino (horas antes, cuando el presidente firmó el libro de honor de la UB, el rector elogió su prosa y su grafología). En fin, una cucharadita previa a la canonización de los papas Juan Pablo II y Juan XXIII.

En la tarde, cuando el presidente hizo su entrada a la UB tuve oportunidad de darle la mano y decirle: “Miguel Molina Díaz, le felicito por el doctorado”. Me agradeció y siguió su camino. No sé si me reconoció. Justamente, en la sabatina que me dedicó meses atrás pidió al país no olvidar mi nombre, mientras un video propagandístico de la ‘Secom’ me atacaba. Lo cierto es que recordé la primera vez que saludé con él en el año 2007, cuando todavía creía en su palabra y pensaba que el país estaba siendo reconstruido por un proyecto político transformador. Eran los días de la alucinación correísta, cuando tantos creímos en la revolución y nos era esquivo el rostro populista, contradictorio y peligrosamente autoritario del gobierno. En la UB le di la mano pero como su crítico, con el respeto que su cargo merece pero con el convencimiento de que estaba no frente a un estadista sino frente a un impostor. Un gran actor de teatro melodramático. No pude evitar sentir si no dolor, sí la soledad latinoamericana de la que hablaba García Márquez. En estos 7 años el Ecuador perdió la oportunidad de resurgir como país democrático, de igualdad y libertad. Es el poder el que corrompe a hombres de hierro, forjados en tantas batallas, que sueñan como simios. 

* Publicado originalmente en La República.
* Foto de La Vanguardia. 

22 abr 2014

La otra cara de Rafael Correa, doctor honoris causa



Por Miguel Molina Díaz

A propósito de la investidura a Rafael Correa, presidente de la República del Ecuador, como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Barcelona, creo que vale la pena realizar un contraste de la imagen de estadista democrático que se intenta mostrar al mundo y que tanto celebran ciertos sectores progresistas europeos.

Si bien existen obras, sobre todo en infraestructura, que no se pueden dejar de aplaudir, el Ecuador está sobreviviendo a un régimen al que le incomoda el ejercicio de libertades públicas y que ha emprendido un drástico proceso de reducción de la democracia.

En el Ecuador, hoy por hoy, no es posible el ejercicio pleno de la libertad de expresión. El 14 de junio del año pasado, el Órgano Legislativo, con mayoría correísta, aprobó la controversial Ley de Comunicación que, entre otras medidas alarmantes, establece la figura del linchamiento mediático, cuya configuración pone en riesgo al periodismo de investigación cuando se da seguimiento a casos que requieren cobertura permanente y que pueden ser incomodos para el régimen, lo cual promueve, consecuentemente, la censura previa.

Por mandato de la mencionada Ley se creó la Superintendencia de Información y Comunicación con enormes facultades discrecionales que, entre sus primeros actos, sancionó –olvidando que las caricaturas están protegidas por el principio de animus iocandi– al caricaturista Xavier Bonilla (conocido como BONIL) por referirse, en su obra humorística, al allanamiento a la residencia del activista Fernando Villavicencio, que en ese entonces era asesor del legislador Cléver Jiménez.

Hoy Jiménez, Villavicencio y, otro activista, Carlos Figueroa, fueron condenados en un juicio interpuesto por el presidente Correa. En el 2011 los tres presentaron una denuncia en la Fiscalía a fin de que se investigue la posible orden del primer mandatario para que lo rescaten del hospital de la policía, en el que se encontraba retenido contra su voluntad, durante la insurrección policial del 30 de septiembre del 2010. La denuncia fue declarada maliciosa y temeraria y, posteriormente, Correa los denunció por injurias al sentir que, en esa denuncia, se sugería que había cometido delitos de lesa humanidad.  

El caso de Jiménez, militante del movimiento indígena, es especialmente alarmante tomando en cuenta que por su condición de legislador estaba investido de inmunidad parlamentaria, la cual no fue respetada para procesarlo. Al ser dictada la írrita sentencia, Jiménez fue ilegalmente destituido del cargo de elección popular, en primer lugar, por las autoridades administrativas de la Asamblea Nacional del Ecuador. Posteriormente la mayoría gobiernista, alejados del debido proceso, ratificaron esa destitución. Su sentencia lo condena a disculpas públicas, 18 meses de prisión y el pago de 140 mil dólares de indemnización a Correa.

La lista de los perseguidos políticos sigue. Un grupo de 10 jóvenes que bordeaban los 20 años de edad, conocidos como ‘Los 10 de Luluncoto’, fueron detenidos en marzo del 2012 y permanecieron 9 meses en prisión por, supuestamente, atentar contra la seguridad del Estado. Algunos de los elementos probatorios para sostener la acusación fueron imágenes del Che Guevara, discos de música protesta (de Víctor Jara) y libros de Lenin y de Marx, que se encontraron en sus residencias.

Del mismo modo, otros opositores al gobierno de Correa, en su mayoría activistas de sectores sociales y movimientos políticos, han sido perseguidos judicialmente: la profesora Mery Zamora, sentenciada por sabotaje y terrorismo; el coronel César Carrión, ex director del Hospital de la Policía, por supuesto intento de magnicidio durante el 30-S; los dirigentes indígenas José Acacho y Pedro Mashiant, por terrorismo organizado; Paul Jácome, en el caso de ‘Los 7 de Cotopaxi’, por tentativa de actos de terrorismo; la profesora Rosaura Bastidas, procesada por terrorismo por intervención a conflicto local; y hace dos semanas se detuvo y se dictó prisión preventiva contra Javier Ramírez, dirigente comunitarios que se opone a las actividades mineras en  la zona de Íntag.

Un caso insólito ocurrió el año pasado. Estudiantes de último año de colegio, conocidos como los ’12 del Central Técnico’ fueron procesados por actos de rebelión, debido a que protagonizaron una protesta en su plantel educativo en la cual hubo daños a bienes materiales (tema que, lógicamente, pudo haber sido resuelto por medio de la legislación civil; no penal).

Es larga, en ese mismo sentido, la persecución judicial al activista por la conservación y cuidado del agua Carlos Pérez Guartambel. Estos procesos judiciales se están llevando a cabo en el seno de una Función Judicial que, a pretexto de requerir una reforma para innovarla y mejorarla, cayó en el campo de influencia del poder ejecutivo. En su momento el juez Baltazar Garzón, veedor del proceso de reforma al sistema judicial, cuestionó la elección de determinados jueces y pidió revisiones que no fueron tomadas en cuenta.

La judicialización de la protesta, e incluso de la política, es una clara muestra de la tendencia autoritaria del régimen correísta. En el caso del legislador Clever Jiménez la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó medidas cautelares ordenando al Estado ecuatoriano no ejecutar la orden de prisión. El gobierno, pese a que en el caso del ecuatoriano Nelson Serrano pidió este tipo de medidas contra los Estados Unidos, ha declarado que no las reconoce ni las acatará.

Por todo esto, y mucho más, es incomprensible que sectores progresistas europeos respalden a un régimen cuyas acciones están desmantelando el sistema democrático ecuatoriano. El gobierno de Rafael Correa está lejos de ser progresista. Basta ver la sanción de 30 días de suspensión impuesta a las legisladoras de su propio partido por plantear la necesidad de debatir sobre la interrupción del embarazo en casos de violación, durante la discusión del nuevo Código Penal. Y basta ver, además, la decisión de extraer el petróleo del Parque Nacional Yasuní, una de las reservas ecológicas más biodiversas del planeta en donde habitan dos pueblos aborígenes no contactados.

En diciembre pasado, mediante acuerdo ministerial, el gobierno de Correa cerró la Fundación Pachamama, que defendía la no explotación del Parque Nacional Yasuní. Fue uno de los efectos del tan criticado Decreto Ejecutivo 16, el cual, a pretexto de regular el funcionamiento de las organizaciones sociales y ciudadanas, viola los estándares internacionales y principios de la libertad de asociación. Pero claro, esto no interesa al presidente ecuatoriano, para quien su amigo, Nicolás Maduro, pese a las imágenes que recorren el mundo, es “incapaz de reprimir”.

Cabe señalar que la decisión de explotar el Yasuní contraviene, expresamente, una disposición constitucional en la cual se dice que las actividades extractivas en los territorios de los pueblos en aislamiento voluntario constituirán delito de etnocidio. Los postulados constitucionales, sin embargo, no parece importarle al presidente que, después de haber asegurado que respetará la prohibición de la Carta Magna que impide la reelección indefinida, ha planteado la posibilidad de una reforma para competir en los comicios del próximo 2017.


Lo más doloroso y preocupante es la división de la sociedad en bandos antagónicos que el régimen correísta promueve, por ejemplo, con las agresivas cadenas sabatinas que dedica a sus opositores. Si bien me congratula que la Universidad de Barcelona –el mismo día en que se recuerda a Cervantes, Shakespeare y la celebración de Sant Jordi– tome en cuenta a un ciudadano de mi país para homenajearlo, mantengo la esperanza de que en su discurso el rector Didac Ramírez le recuerde al presidente Correa que la democracia no implica únicamente ganar elecciones, sino lograr y sostener la independencia de poderes, garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos y respetar a los que piensan diferente.

* Fotografía de la investidura de Rafael Correa como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Economía de Los Urales (Rusia), tomada del portal web de Radio Sucre.


8 sept 2013

Carta Abierta al Presidente Correa


Barcelona, 8 de Septiembre del 2013

Señor Economista
Rafael Correa
Presidente de la República del Ecuador
Palacio Nacional
Quito

Señor Presidente:

La mañana del sábado 7 de Septiembre, en su Enlace Ciudadano No. 338, durante su segmento ‘Libertad de Expresión’ usted se refirió en durísimos términos a mi artículo ‘Arde Quito’, publicado en Diario Hoy el domingo 1 de septiembre, y presentó un video, que asumo fue preparado por su Secretaria de Comunicación, en el que se muestran fotografías mías arrebatadas sin mi consentimiento de mi cuenta personal de Facebook y en el que se me califica como parte de los “politiqueros disfrazados de defensores de la naturaleza”.

No abrazo la esperanza de que su gobierno me conceda mi constitucional derecho a la réplica, desde hace mucho estoy convencido de que los derechos consagrados en la norma constitucional carecen de eficacia cuando se contraponen a los intereses de la Función Ejecutiva, como por ejemplo, el Art. 57 de ese cuerpo normativo que prohíbe actividades extractivas en los territorios de los pueblos en aislamiento voluntario. Es por eso que he decidido responderle por medio de esta carta abierta, como el estudiante universitario que soy y cuyas opiniones motivaron la molestia del Presidente de la República.

Comienzo, pues, corrigiendo su aseveración del día sábado: no me encuentro en Madrid. Me encuentro, Señor Presidente, en la ciudad de Barcelona. La Barcelona de la resistencia, la de la lucha de los intelectuales en contra del franquismo y la que descubrió a los mejores escritores de nuestro continente. Y es, para mi, motivo de orgullo escribirle esta misiva desde una ciudad que constantemente me recuerda mi compromiso profundo e íntimo con las libertades de expresión, pensamiento, prensa y opinión.

Señor Presidente: mi primer artículo de opinión lo escribí a la edad de 13 años. Debió haber sido finales de noviembre del año 2005, después de las deslumbrantes jornadas de Abril, conocidas como la Rebelión de los Forajidos. Era, para eso entonces, desoladora la posibilidad de que ese cambio anhelado y exigido en las calles no se cristalizara. Con ese primer artículo comenzó mi pasión por las letras y mi convicción de que una sociedad es libre cuando existe flujo infinito de opiniones, pensamientos e ideas.

Y mis inquietudes políticas me llevaron, posteriormente, a apoyar por medio de mis artículos la convocatoria a la Asamblea Constituyente, el voto facultativo de los adolescentes mayores de 16 años y, por supuesto, la Constitución de Montecristi que propuso revolucionariamente al Sumak Kawsay como principio transversal y garantía de los derechos fundamentales. Textos que obviamente no aparecieron en la sabatina pasada pero de los cuales no reniego. El país necesitaba cambios. Y así, como apoyé públicamente sus propuestas iniciales tomé la decisión de apartarme de ese proyecto político al notar, con enorme tristeza, que se tornó autoritario y personalista.

Mi convicción política responde indudablemente a mis principios. Soy de los que piensan que nosotros, los humanos, al ser seres sociales, somos seres políticos. Por tanto la política nos atraviesa. Y ese es el vinculo ineludible que me une al Ecuador y a su realidad y por el cual llevo conmigo a mi país a todos los lugares que visito. Mi artículo ‘Arde Quito’, Señor Presidente, se publicó dentro de la sección de Opinión del Diario Hoy. No constituye, por tanto, crónica o reportaje. El Hoy lo publicó por el simple derecho que tenemos los ciudadanos a expresarnos libremente. No discutiré, sin embargo, su percepción personal sobre el mismo ni la de su equipo de comunicación porque en todos estos años he aprendido que así como existen lecturas maduras e intuitivas de los textos, existen también las que pierden frente a la capacidad expresiva del lenguaje.

Y para opinar sobre la realidad del país, aunque usted no lo acepte, no es requisito gozar de la “tremenda vista” del balcón de Carondelet. Juan Montalvo, por ejemplo, escribía precisamente desde las esquinas contrarias y, por muchos años, desde el exterior. Usted mismo, Señor Presidente, se ha tomado la libertad de opinar sobre acontecimientos en los cuales no ha estado presente, como cuando le aseguró al país que su primo, Pedro Delgado, era economista. Y no es de extrañarse. No es necesario haber vivido en la Francia del siglo XVIII para conocer sobre la Revolución Francesa, ni mucho menos haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial para tener certeza del Holocausto Judío. Y este último ejemplo me recuerda a la novela histórica ‘¿Arde París?’ de los periodistas Dominique Lapierre y Larry Collins, que durante años investigaron la ocupación nacionalsocialista sobre el territorio francés para poder publicar su obra.

Tampoco abrazo la esperanza de que usted acoja estas disquisiciones, propias de caracteres más dados a la reflexión que a los impulsos. En todo caso, Señor Presidente, me preocupa el Estado de Propaganda que su gobierno ha construido en el país. Desde su sabatina usted no rebate ideas, impone verdades que con su enorme aparato comunicacional aparentan ser reales. Usted mismo, al aludirme el sábado pasado, lo ha dicho: “Mentir es corrupción, más aún desde el poder” (Enlace Ciudadano No. 338, 7 de septiembre). Lo dice precisamente quién afirmó que Jaime Guevara, abstemio radical, era un “borracho marihuanero”. Y el que dijo que Lady Morales, la Abanderada del Pabellón Nacional del Colegio Mejía, era vaga. Y no, Señor Presidente, tampoco soy corrupto. Lo que tengo se lo debo al trabajo honrado de mis padres y a mis méritos personales. Corrupto fue, por ejemplo, el que permitió el préstamo de 800 mil dólares a Duzac y que, sin responder por ese dinero, huyó del país. Y todo esto me preocupa en la medida en que descubro una manipulación de la realidad pues afirmar que la Policía Nacional no usó balas de goma y gas lacrimógeno es propio de los personajes de George Orwell, sobre todo, cuando existen fotografías, videos y una enorme cantidad de testimonios de afectados para corroborar que la versión del gobierno es un invento ya no de ciencia ficción sino de mala literatura de autoayuda. El uso del aparato estatal, sin sentencia de juez, para denigrar a quienes disienten con la verdad oficial no es propio de las democracias sino de los pésimos gobiernos.

Termino, Señor Presidente, confesándole que de todas sus aseveraciones que usted vertió contra mí el día sábado, la única con la que me quedo es la siguiente: “No se olviden de este nombre, Miguel Molina” (Enlace Ciudadano No. 338, 7 de septiembre). Sin duda, aquel es el más alto homenaje que como escritor e intelectual he recibido y lo reafirmo con absoluta confianza: no se olviden de mi nombre. Mi vocación de articulista es una responsabilidad que la asumo y la celebro más allá del miedo y la presión; es un deber con el que cumplo y que seguirá ardiendo dentro de mí, como arden los ideales de los jóvenes de mi ciudad, mientras ustedes pretendan atentar contra el Yasuní y los pueblos en aislamiento voluntario que lo habitan.

Después de todo, no es la libertad total un estado posible de las sociedades pero es su búsqueda la que nos hace libres.

Sin más particulares por el momento, me despido, no sin antes agradecer la publicidad nacional que de su parte recibió mi texto.

Atentamente,

Miguel Molina Díaz
C.I. 1717990137

Links de Videos, fotografías y heridos de las protestas en contra de la explotación del Yasuní:

- https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152159554862786&set=a.126854582785.134183.828382785&type=1&relevant_count=1

- https://twitter.com/Girlaska/status/372925663331627008/photo/1

- http://www.youtube.com/watch?v=u6zGsSo5XWs&feature=share

- http://www.youtube.com/watch?v=ZZVS_leT3Mo&feature=youtu.be